Salmos
Capítulo 20
Oración por el rey
Que el Señor te responda en el día del aprieto,
que te proteja el Nombre del Dios de Jacob.
Que te auxilie desde el santuario, que te apoye desde Sión.
Que tenga en cuenta todas tus ofrendas y halle enjundioso tu holocausto.
Que te conceda lo que deseas y cumpla todos tus proyectos.
Y nosotros celebraremos tu victoria, alzaremos estandartes en Nombre de nuestro Dios. –El Señor cumplirá todas tus peticiones.
–Ahora sé que el Señor da la victoria a su Ungido, que le responde desde su santo cielo con los prodigios victoriosos de su diestra.
Confían unos en los carros, otros en la caballería; nosotros confiamos en el Señor nuestro Dios;
ellos se encorvaron y cayeron; nosotros nos erguimos y nos mantenemos de pie.
¡Señor, da la victoria al rey! ¡Respóndenos cuando te invocamos!

Comentarios
Oración por el rey
Aunque este salmo sea una súplica al rey, el protagonista es el Señor. Los hombres invocan, aclaman, alzan estandartes, se yerguen y se mantienen en pie. Dios responde, protege, ayuda, apoya, tiene en cuenta, concede y da éxito… Dios, en definitiva, es quien otorga la victoria. De eso, precisamente, se trata: el rey está a punto de emprender una acción bélica. Un grupo o una persona singular formula una serie de peticiones a favor del rey (2-5). Una voz aislada anuncia que Dios acogerá las peticiones (6). Así lo acepta el grupo, que ahora indica dónde está su confianza: no en el poder, sino en Dios (8s). De ese poder se espera la escucha y la victoria (10). Cuando la victoria sea definitiva, diremos: «¡Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!» (1 Cor 15,57). Puede orar con este salmo quien esté dispuesto a creer que nuestro auxilio es el Nombre del Señor, quien hizo el cielo y la tierra.