2

Que te den gracias los pueblos, oh Dios

Que el Señor tenga piedad y nos bendiga,

que nos muestre su rostro radiante,

3

que se reconozca en la tierra tu poderío, y entre las naciones tu victoria.

4

¡Que te den gracias los pueblos, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias!

5

Que se alegren y salten de gozo las naciones porque riges al mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra.

6

¡Que te den gracias los pueblos, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias!

7

La tierra ha dado su cosecha: nos bendice Dios, nuestro Dios.

8

Que Dios nos bendiga, y que lo respeten hasta en los confines del mundo

Comentarios

67:2 - 67:8

Que te den gracias los pueblos, oh Dios

Bendición en forma imprecatoria, como comentario a Nm 6,24-26; ésta, en boca de los sacerdotes aarónidas; en el salmo en plural: «nos». Es decir, se democratiza la bendición de Números. Todo bien procede de la bondad divina. Si estamos alegres ante Dios, todos los pueblos reconocerán su poderío y su victoria (2-4). El gobierno universal de Dios es motivo para que todos los pueblos se alegren y salten de gozo (5s). La abundante cosecha es un signo de la bendición divina. Brota de aquí la alegría y el júbilo universal, como se repite rítmicamente en el estribillo (4.6). La bendición salmística nos lleva al comienzo de la carta a los Efesios (Ef 1,3). Podemos orar con este salmo para dar gracias a Dios por los bienes de la tierra.


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