1

Alabanza universal

¡Aleluya!

Alaben al Señor desde los cielos,

alaben al Señor en las alturas;

2

alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos;

3

alábenlo, sol y luna, alábenlo, estrellas lucientes;

4

alábenlo, espacios celestes y aguas que están sobre los cielos.

5

Alaben el Nombre del Señor, sólo él lo mandó y fueron creados;

6

los fijó para siempre jamás y les impuso una ley que no pasará.

7

Alaben al Señor desde la tierra, monstruos del mar y abismos todos;

8

fuego, granizo, nieve y humo, viento huracanado que cumple sus órdenes;

9

montes y todas las colinas; árboles frutales y cedros;

10

fieras y animales domésticos, reptiles y aves que vuelan;

11

reyes y pueblos del mundo, príncipes y jefes de la tierra,

12

los jóvenes y también las muchachas, los ancianos junto con los niños;

13

alaben el Nombre del Señor, el único Nombre sublime; su majestad sobre el cielo y la tierra.

14

Él aumenta el vigor de su pueblo. A él la alabanza de todos sus fieles, de Israel, su pueblo cercano. ¡Aleluya!

Comentarios

148:1 - 148:14

Alabanza universal

La presente alabanza universal a Dios transcurre en dos escenarios: en los cielos (1-6) y en la tierra (7-14a). El versículo 14bc es el colofón del himno. El director del coro lanza siete imperativos al cielo y uno a la tierra. Siete son las voces celestiales invitadas a entonar la alabanza y veintidós o veintitrés las criaturas que forman el coro de alabanza en la tierra. Los motivos para alabar a Dios se reparten en los versículos 5-6 y 13-14: la creación por la palabra, su nombre y majestad, y la exaltación de su pueblo. El hombre que pone nombre a las criaturas les presta voz, para que todos alaben al Señor en armoniosa polifonía. De este modo, las criaturas son conducidas ante el Creador. Toda la creación (cielos, tierra y abismo) ha de doblar las rodillas y alabar al «Nombre-sobre-todo-nombre» (Flp. 2,9s). Para orar con este salmo, es necesario tener un corazón ecuménico y ecológico, en el que quepan todos y todo. Desde el cielo y desde la tierra, se entonará la alabanza a Dios en un solo coro polifónico.


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