1

Bendice, alma mía, al Señor

Bendice, alma mía, al Señor,

y mi ser a su santo Nombre;

2

bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios.

3

Él, que perdona todas tus culpas, y sana todas tus enfermedades,

4

que rescata tu vida de la fosa y te corona de amor y de ternura

5

sacia de bienes tu vejez, y rejuveneces como el águila.

6

El Señor obra justamente, y defiende a los oprimidos.

7

Mostró sus caminos a Moisés y sus hazañas a los israelitas.

8

El Señor es compasivo y clemente, lento a la ira, rico en amor.

9

No está siempre litigando, ni guarda rencor perpetuo.

10

No nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.

11

Pues como se eleva el cielo sobre la tierra, así prevalece su amor sobre sus fieles.

12

Como dista la aurora del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos.

13

Como un padre se enternece con sus hijos, así se enternece el Señor con sus fieles.

14

Pues él conoce nuestra hechura, recordando que somos barro.

15

La vida del hombre es como la hierba, florece como la flor campestre;

16

el viento la azota, y ya no existe, ni siquiera su casa lo recuerda.

17

Pero el amor del Señor a sus fieles dura desde siempre hasta siempre; su justicia pasa de hijos a nietos,

18

para los que guardan la alianza y se acuerdan de cumplir sus mandatos.

19

El Señor asentó en el cielo su trono, con su soberanía gobierna el universo.

20

Bendigan al Señor, ángeles suyos, milicia valerosa que cumple sus órdenes, obediente al sonido de su palabra.

21

Bendigan al Señor, todos sus ejércitos, siervos suyos que cumplen su voluntad.

22

Bendigan al Señor, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice, alma mía, al Señor!

Comentarios

103:1 - 103:22

Bendice, alma mía, al Señor

Acción de gracias a la misericordia de Dios, muy cercana al himno. El salmo se inicia (2s) y se cierra (20-22) con una bendición, y se articula en dos secciones: 1. Cántico del amor y del perdón (4-10). 2. Cántico del amor y de la fragilidad (11-19). Cada sección se compone de tres estrofas (4s, 6s, 8-10//11-13, 14-16, 17-19). Son invitados a bendecir al mismo salmista (1s) y las criaturas celestes, junto con todas las obras del Señor (20-22). Los motivos para agradecer son las acciones y la actividad divinas (3-6), así como el modo de comportarse de Dios (8-10). Se beneficia de la misericordia divina primero una persona, y, a partir del 10, la comunidad. La misericordia o el amor de Dios tiene dimensiones cósmicas (11s) y una intensidad superior a la propia de un padre (13). Nuestra fragilidad y nuestra condición caducan y le enternecen (14-17). Es un amor que no retrocede, sino que lo manifiesta generación tras generación (17), sobre todo con su propio pueblo, que guarda la alianza (7s, 17s). Dios es Padre lleno de ternura. ¿Es necesario citar algún texto del Nuevo Testamento? Valga el del hijo pródigo (Lc 15,11-32), la oración de Jesús en la cruz (Lc 23,34) o Rom 8,31-34. Bendigamos a Dios, junto con todo lo creado, en los momentos de alegría y también en las horas de tristeza, mientras tengamos fuerzas o cuando experimentemos nuestra fragilidad.


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