1

El Señor es justo y ama la justicia

En el Señor me refugio, ¿por qué me dicen:

Escapa al monte como un pájaro,

2

porque los malvados ya tensan el arco y ajustan la flecha a la cuerda para disparar en la sombra contra los hombres rectos?

3

Cuando se tambalean los cimientos, ¿qué puede hacer el justo?

4

El Señor está en su templo santo, el Señor tiene en el cielo su trono: sus ojos están observando, sus pupilas examinan a los hombres.

5

El Señor examina a honrados y a malvados, y aborrece al que ama la violencia.

6

Enviará sobre los malvados ciclones, fuego y azufre, un viento huracanado les tocará en suerte.

7

Porque el Señor es justo y ama la justicia; los rectos verán su rostro.

Comentarios

11:1 - 11:7

El Señor es justo y ama la justicia

«¡Escapa!» es el consejo desesperado de quien ve que todo se viene abajo, incluso los cimientos de la tierra, que parecían tan sólidos, y Dios –el Justo– nada puede hacer. La violencia generalizada y la destrucción aconsejan la huida. La fe tiene una solución distinta: refugiarse en el Señor, que está en su santo Templo. Allí ha instalado su tribunal supremo; desde allí escudriña a los hombres, distinguiendo entre inocentes y culpables. La ejecución de la sentencia, recurriendo a una tormenta pavorosa, resulta irremediable. Porque el Justo ama la justicia, el poeta espera ver el rostro divino; sucederá en el Templo, donde habita el Soberano celeste. Es propia del Señor la función judicial (cfr. Hch 10,42). Este salmo es apto para afianzar la fe y fortalecer la esperanza.


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