2

Señor, has sido bueno con tu tierra

Señor, has sido bueno con tu tierra,

has cambiado la suerte de Jacob;

3

has perdonado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados.

4

Has reprimido tu enojo, has desistido del ardor de tu ira.

5

Vuélvete a nosotros, Dios salvador nuestro, calma tu enojo con nosotros.

6

¿Vas a estar siempre airado con nosotros, o prolongarás tu enojo por generaciones?

7

¿No vas a devolvernos la vida, para que tu pueblo te festeje?

8

Demuéstranos, Señor, tu amor y danos tu salvación.

9

Voy a escuchar lo que dice Dios: el Señor ha prometido bienestar a su pueblo, y a sus amigos, que confían nuevamente en él.

10

La Salvación ya está cerca de sus fieles, y su Gloria habitará en nuestra tierra.

11

El amor y la verdad se dan cita, la justicia y la paz se besan;

12

la verdad brota de la tierra, la justicia se asoma desde el cielo.

13

Con una orden el Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra nos dará su cosecha.

14

La justicia caminará delante de él, la paz seguirá sus pasos.

Comentarios

85:2 - 85:14

Señor, has sido bueno con tu tierra

Este salmo se compone de tres partes bien definidas: una acción de gracias (2-4), una súplica (5-8) y un oráculo comentado (9-14). El oráculo puede ser la respuesta a la súplica. Menos clara es la relación de la primera pieza con las otras dos. Es posible que el pueblo esté atravesando una gran sequía (13). En este caso, la bondad que Dios mostró hacia la tierra en otro tiempo (2a) se convierte en garantía para el presente. Si la segunda parte del versículo 2 alude al regreso del destierro, este no fue tan grandioso. En esta situación, la restauración pasada apoya la confianza presente. En cualquiera de las dos hipótesis, entre el pasado y el futuro media la calamidad presente. Entiendo que los interrogantes de la segunda pieza (5-7) son retóricos: la vuelta de Dios hacia el pueblo (5) será una muestra de su amor (8). De hecho, en el presente, Dios dirige su palabra al pueblo, a «quienes confían nuevamente en él» (9b), prometiendo bienestar (9a). El comentario al oráculo (10-14) aclara: Dios es Salvación que se acerca y Gloria que habita en nuestra tierra (10). El cortejo divino está formado por otras personificaciones: unas se citan, otras se besan, alguna brota de la tierra, otra se asoma desde el cielo (11s). Dios visita nuestra tierra y la colma de abundancia (13). Y el Señor continúa caminando por la historia, precedido por Justicia y seguido por Belleza (14). ¿Es la Belleza la que salvará al mundo, como apunté en otro momento? También el Nuevo Testamento conoce algunas personificaciones: Salvación (cfr. Lc 2,30; Hch 28,28; Heb 5,9); Paz (Lc 2,14; Ef 2,14; Gál 6,16); Misericordia (cfr. Tit 3,5; Lc 1,54.78); Justicia (cfr. Rom 14,17); Verdad (cfr. Jn 14,6); Gloria (cfr. Col 1,27; 1 Cor 2,8; 2 Cor 4,4). Este salmo nos abre a todo tipo de espera y de esperanza, hasta que llegue el gran día de la manifestación de nuestro Salvador (cfr. 2 Tim 1,10).


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