1

Grandeza y bondad de Dios

Te alabaré, Dios mío, mi Rey,

bendeciré tu Nombre por siempre jamás;

2

B 2todos los días te bendeciré, alabaré tu Nombre por siempre jamás.

3

G 3Grande es el Señor, muy digno de alabanza, su grandeza es insondable.

4

D 4Cada generación pondera tus obras a la otra y le cuenta tus hazañas;

5

H 5alaban ellos tu esplendorosa majestad, y yo recito tus maravillas;

6

W 6relatan ellos tus terribles proezas y yo narro tus grandezas;

7

Z 7celebran la memoria de tu inmensa bondad y aclaman tu victoria.

8

H 8El Señor es clemente y compasivo, lento a la ira y rico en amor;

9

T 9el Señor es bueno con todos, tierno con todas sus criaturas.

10

Y 10Que todas tus criaturas te alaben, Señor, que te bendigan tus fieles.

11

K 11Proclamen la gloria de tu realeza, que cuenten tus grandezas,

12

L 12explicando tus proezas a los hombres, el glorioso esplendor de tu realeza.

13

M 13Tu reinado es un reinado eterno, tu gobierno por todas las generaciones. N [Fiel es Dios en sus palabras y amoroso en sus acciones].

14

S 14El Señor sostiene a los que caen, y levanta a los que se doblan.

15

‘ Los ojos de todos te están aguardando: tú les das la comida a su tiempo;

16

P 16tú abres la mano y colmas de bienes a todo viviente.

17

S 17El Señor es justo en todos sus caminos, fiel en todas sus acciones.

18

Q 18El Señor está cerca de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.

19

R 19Satisface los deseos de sus fieles, escucha sus clamores y los salva.

20

S 20El Señor guarda a quienes lo aman, destruye a todos los malvados.

21

T 21Proclame mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo Nombre por siempre jamás.

Comentarios

145:1 - 145:21

Grandeza y bondad de Dios

Es el último salmo acróstico del salterio. El autor, más artesano que poeta, rinde tributo a la forma y trae materiales de otros lugares bíblicos. La repetición y la reiteración son los principales recursos del poeta. La alabanza a Dios por sus proezas pasa de una a otra generación: ha llegado hasta el poeta y él ha de transmitirla a las generaciones sucesivas (4-7); así de una forma ininterrumpida (1b.2b). Son motivo de alabanza tanto los atributos divinos (8s.17), como sus acciones (4-7.14-16 y 10.18-20). Digno de alabanza es sobre todo, el reino-reinado de Dios (11-13). Los sujetos de la alabanza se ensanchan más y más: desde el yo del poeta (1s) hasta todo viviente (21), pasando por las generaciones (4), los fieles (10s), quienes lo aman (20). Aunque se unan muchos a alabar al Señor a lo largo de la historia, nunca ponderarán lo suficiente la grandeza divina, insondable (3b), ni su bondad, inmensa (7a). Es necesario, por ello, que todas las criaturas (10) y todo viviente bendigan el santo Nombre de Dios por siempre jamás (21). El puesto céntrico del «reino de Dios» une este salmo con el núcleo de la predicación de Jesús: «El reino de Dios» (cfr. Mc 1,14s), que ha de continuar creciendo en nuestra sociedad; por eso es necesario orar con este salmo, a la vez que pedimos: «Venga tu Reino».


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