Salmos
Capítulo 127
1
Si el Señor no construye la casa
Si el Señor no construye la casa,
en vano trabajan los albañiles;
si el Señor no cuida la ciudad,
en vano vigila la guardia.
2
Es inútil que se levanten temprano, y retrasen el descanso los que comen el pan de los ídolos, el Dios fiel da el éxito a su amigo.
3
Miren: la herencia del Señor son los hijos, su salario el fruto del vientre.
4
Como saetas en manos de un guerrero son los hijos de la juventud.
5
¡Dichoso el hombre que llena con ellas la aljaba! No será humillado, al alejar de la puerta a sus enemigos.

Comentarios
Si el Señor no construye la casa
Salmo de confianza con matices sapienciales. «Vano» es lo que se hace sin contar con Dios. Ni el trabajo afanoso, ni la vigilia nocturna, ni madrugar o trasnochar, ni recurrir a otros dioses distintos al Dios verdadero darán su fruto (1s). Uno de los dones divinos, su «salario», son los hijos, fruto de la bendición divina. Los hijos, por lo demás, son ayuda, defensa y apoyo para los padres en distintas situaciones; sobre todo en aquellas en las que el padre es impugnado en la sede judicial: a las puertas de la ciudad (3-5). «Sin mí no pueden hacer nada», leemos en Jn 15,5. Es necesario que el cristiano se implique en la construcción de la ciudad terrestre, pero sin dejar a Dios al margen.