Salmos
Capítulo 129
1
Protección divina a los fieles
Cuánta guerra me han hecho
desde mi juventud
–que lo diga claramente Israel–,
2
cuánta guerra me han hecho desde mi juventud pero no pudieron conmigo.
3
Roturaron mi espalda los aradores, trazaron sus largos surcos.
4
Rompa el Señor, el justo, las correas de los malvados.
5
Retrocedan derrotados los que odian a Sión:
6
sean como hierba de la azotea, que se seca antes de arrancarla;
7
que no llena la mano del segador, ni la brazada del gavillador,
8
ni los transeúntes pueden decir: ¡Que el Señor los bendiga! Los bendecimos en el Nombre del Señor.

Comentarios
Protección divina a los fieles
Acción de gracias (1-3) con súplica (4-8). El orante mira hacia el pasado y da gracias a Dios por haberlo liberado. También mira a los causantes del mal y pide a Dios que haga justicia. No sabemos si la imagen del labrador alude al pueblo, tratado como si fuera un buey atado al arado y molido a golpes de látigo, o al lucro que se obtiene de los esclavos: los largos surcos aludirían a la codicia de los amos. En cualquier caso, los opresores no pudieron con Israel, como se ha de proclamar «claramente» (1b). El Justo debe salir en defensa de su pueblo y tratar a los opresores como hierba de azotea (6s), a la vez que rompe las correas con las que azotan a los oprimidos (4). Los oprimidos desde la juventud son bendecidos por Dios (8). Porque nuestros hermanos aún son oprimidos, oramos con este salmo.