Salmos
Capítulo 52
3
¿Por qué te glorías de la maldad, valeroso?
¿Por qué presumes de tu maldad, valiente?
¿Por qué ultrajas a Dios,
4
tramando crímenes todo el día? Tu lengua es navaja afilada, autor de fraudes.
5
Prefieres el mal al bien, la mentira a la honradez.
6
Amas las palabras hirientes, lengua embustera.
7
Pues Dios te destruirá para siempre, te sacará, te arrastrará de la tienda, arrancará tus raíces del suelo vital.
8
Al ver esto los justos se asustarán, se reirán de él diciendo:
9
Miren al valiente que no consideró a Dios su refugio, que confió en sus inmensas riquezas y se refugió en su crimen.
10
Pero yo, como verde olivo en la casa de Dios, confío en la misericordia de Dios por siempre jamás.
11
Te daré gracias siempre porque has actuado; proclamaré tu Nombre, tan bueno con tus fieles.

Comentarios
¿Por qué te glorías de la maldad, valeroso?
Salmo mixto estructurado en tres cuadros: A. Tú: el retrato del impío (3-6). B. Dios y los justos ante el impío (7-9). A’. Yo: el retrato del fiel (10s). El inicuo prescinde de Dios para entregarse a la maldad. La fuerza de este «valiente» (3.9) proviene de sus «inmensas riquezas» (9b). El arma que maneja es la lengua mentirosa y las palabras corrosivas (6). Su alcázar inexpugnable es el crimen (9), en vez de hacer de Dios su refugio. No confía en Dios. El poeta, por el contrario, solo tiene una riqueza: confía en la misericordia de Dios (10). El final de estos dos personajes será distinto: el malvado será erradicado del suelo vital (7); el justo, en cambio, será plantado en la casa de Dios (10). El «valiente» será arrancado de su tienda (7); el orante, en cambio, será acogido en la casa del Señor (10). El orante es una palabra viviente que proclama la bondad de Dios para con sus fieles (11). Las imágenes vegetales del salmo tienen su eco en el Nuevo Testamento (cfr. Mt 15,13; Rom 11,17-24). Donde se afirme el poder en detrimento de la dignidad humana, se podrá orar con este salmo, que nos plantea la disyuntiva de confiar en el dinero –poder– o en Dios.