Salmos
Capítulo 133
1
Vean qué grato convivir los hermanos reunidos
Vean: ¡qué bueno, qué grato
convivir los hermanos unidos!
2
Es como ungüento exquisito en la cabeza, que baja por la barba; la barba de Aarón, que baja hasta el cuello de su vestimenta.
3
Es como rocío del Hermón que baja sobre las colinas de Sión, pues allí envía el Señor su bendición: la vida para siempre.

Comentarios
Vean qué grato convivir los hermanos reunidos
Salmo con tonalidades sapienciales. Celebra la belleza de la fraternidad. El aceite de la unción baja hasta la barba; ésta, hasta el cuello de la vestimenta; el rocío del Hermón, elevado monte del norte, baja hasta las colinas del sur de Sión. El perfume del ungüento penetra por los sentidos. La suavidad sedosa de la barba es una caricia. El rocío del Hermón impregna las tierras secas de Sión. Algo así es la fraternidad. Es una bendición que es vida y vida perdurable. Los cristianos somos hermanos. Nuestra misión es difundir el buen olor de Cristo (cfr. 2 Cor 2,14s). Oramos con este salmo y soñamos con una fraternidad en casa, en la comunidad y en el mundo entero. Todos somos hijos del único Dios y Padre.