1

El rey victorioso y juez justo

Canten al Señor un canto nuevo

porque ha hecho maravillas;

su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo.

2

El Señor da a conocer su victoria, a la vista de los pueblos revela su justicia.

3

Se acordó de su amor y lealtad hacia la Casa de Israel; los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

4

¡Aclama al Señor, tierra entera, griten, vitoreen, canten!

5

Toquen la cítara para el Señor; la cítara y los demás instrumentos;

6

con clarines y al son de trompetas aclamen al Señor que es Rey.

7

Brame el mar y cuanto contiene, el mundo y sus habitantes.

8

Batan palmas los ríos, los montes aclamen al unísono,

9

delante del Señor, que llega, que ya llega a regir la tierra.

10

Regirá el mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.

Comentarios

98:1 - 98:10

El rey victorioso y juez justo

Himno al Rey y Señor universal. Se inicia con una solemne invitación a la alabanza (1-3). Un nuevo invitatorio (4) introduce un grandioso coro de voces e instrumentos (5-7). Se reserva el último verso para la proclamación de la justicia escatológica (9). Si la victoria de Dios se refiere a la salida de Egipto o al retorno de Babilonia, se convierte en paradigma de todas y cada una de sus victorias. Esta ha sido realizada a la vista de todos (2b). El Dios de Israel no es el derrotado, sino el rey vencedor que está a punto de entrar solemnemente en la capital de su reino (9). La invitación a la alabanza al Rey vencedor adquiere un carácter instrumental (5-8). En Ap 15,3 se oyen el cántico de Moisés y el del Cordero. Ap 5,9 y siguientes cita un «cántico nuevo», que en Ap 14,2 y siguientes está acompañado del sonido de la cítara y del estruendo del océano. Conviene orar este salmo cuando queremos celebrar la justicia de Dios.


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