Salmos
Capítulo 82
1
Dios juzga a los jueces
Dios se levanta en la asamblea divina,
rodeado de dioses juzga.
2
–¿Hasta cuándo darán sentencias injustas poniéndose de parte del culpable?
3
Defiendan al débil y al huérfano, hagan justicia al humilde y al necesitado,
4
salven al débil y al mendigo, librándolos del poder de los malvados.
5
No saben, no entienden, caminan a oscuras, tiemblan hasta los cimientos de la tierra.
6
Yo declaro: Aunque sean dioses y todos sean hijos del Altísimo,
7
morirán como cualquier hombre, caerán como un príncipe cualquiera.
8
¡Levántate, oh Dios, y juzga la tierra, porque tú eres el dueño de todos los pueblos!

Comentarios
Dios juzga a los jueces
Los dioses entre los que Dios juzga nos evocan el mundo religioso cananeo. Pero han sido degradados a la función de «jueces/gobernantes», y han de ejercer su oficio conforme al patrón judicial bíblico: defender al débil, hacer justicia al humilde, salvar al mendigo, librarlo de las manos del malvado (3s). Han hecho todo lo contrario (2) y la tierra se ha cubierto de oscuridad; es decir, pervertido el orden social, se tambalean hasta los cimientos de la tierra (5). La sentencia capital del juez supremo (6s) pone cada cosa en su sitio. El pueblo que asiste al juicio, y oye la sentencia, pide que Dios sea el único juez y gobernante (8). «Ahora es el juicio de este mundo…», dice el Jesús del cuarto evangelio (Jn 12,31s). Este es un salmo para quienes no están conformes con el caos social y esperan que alguien haga justicia.