2

Oración por el rey

Que el Señor te responda en el día del aprieto,

que te proteja el Nombre del Dios de Jacob.

3

Que te auxilie desde el santuario, que te apoye desde Sión.

4

Que tenga en cuenta todas tus ofrendas y halle enjundioso tu holocausto.

5

Que te conceda lo que deseas y cumpla todos tus proyectos.

6

Y nosotros celebraremos tu victoria, alzaremos estandartes en Nombre de nuestro Dios. –El Señor cumplirá todas tus peticiones.

7

–Ahora sé que el Señor da la victoria a su Ungido, que le responde desde su santo cielo con los prodigios victoriosos de su diestra.

8

Confían unos en los carros, otros en la caballería; nosotros confiamos en el Señor nuestro Dios;

9

ellos se encorvaron y cayeron; nosotros nos erguimos y nos mantenemos de pie.

10

¡Señor, da la victoria al rey! ¡Respóndenos cuando te invocamos!

Comentarios

20:2 - 20:10

Oración por el rey

Aunque este salmo sea una súplica al rey, el protagonista es el Señor. Los hombres invocan, aclaman, alzan estandartes, se yerguen y se mantienen en pie. Dios responde, protege, ayuda, apoya, tiene en cuenta, concede y da éxito… Dios, en definitiva, es quien otorga la victoria. De eso, precisamente, se trata: el rey está a punto de emprender una acción bélica. Un grupo o una persona singular formula una serie de peticiones a favor del rey (2-5). Una voz aislada anuncia que Dios acogerá las peticiones (6). Así lo acepta el grupo, que ahora indica dónde está su confianza: no en el poder, sino en Dios (8s). De ese poder se espera la escucha y la victoria (10). Cuando la victoria sea definitiva, diremos: «¡Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!» (1 Cor 15,57). Puede orar con este salmo quien esté dispuesto a creer que nuestro auxilio es el Nombre del Señor, quien hizo el cielo y la tierra.


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