Salmos
Capítulo 124
1
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
–que lo diga convencido Israel–,
2
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres,
3
nos habrían tragado vivos, ardiendo en cólera contra nosotros;
4
nos habrían arrollado las aguas, el torrente nos habría anegado;
5
nos habrían anegado las aguas ondeantes.
6
Bendito sea el Señor, que no nos entregó como presa a sus dientes.
7
Salvamos la vida como un pájaro de la red del cazador: la red se rompió, y nosotros escapamos.
8
Nuestro auxilio es el Nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Comentarios
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
En este salmo, se suceden los peligros del pasado (1-5) y la acción de gracias presente (6-8). El yo del poema acaba de superar un peligro grave, descrito mediante imágenes. El asalto humano (2b) es semejante a la agresión de fieras que desgarran (6b) o a la red del cazador que atrapa a la presa (7). También se parece a aguas que arrollan y anegan (4s). Como el Abismo, se habrían tragado vivos (3a) al orante y a todos los suyos. No sabemos a qué peligro concreto alude el poeta. Lo cierto es que Dios ha intervenido con su gracia, y ahora Israel debe decir, con total convicción (1b), que ha sido obra del Señor. Es obligatorio bendecir y alabar (6a) al Creador del cielo y de la tierra (8). «Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?», pregunta Pablo (Rom 8,31). Cuando vivimos al límite de nuestra pequeñez, surge Dios como auxilio en nuestra vida. Él nos sostiene. A Él le damos gracias.