Salmos
Capítulo 142
2
A voces grito al Señor
A voces clamo al Señor,
a voces suplico al Señor.
3
Desahogo ante él mi congoja, expongo ante él mi angustia,
4
mientras se apaga el aliento. Pero tú conoces mis senderos, en el camino por el que marcho me han escondido una trampa.
5
Mira a la derecha y observa: ni uno me reconoce. Me he quedado sin refugio, nadie se ocupa de mí.
6
A ti clamo, Señor, te digo: Tú eres mi refugio, mi lote en la tierra de los vivos.
7
Atiende a mi clamor, pues estoy del todo agotado; líbrame de mis perseguidores, que son más fuertes que yo.
8
Sácame de la prisión para dar gracias a tu Nombre. Me rodearán los justos cuando me brindes tu favor.

Comentarios
A voces grito al Señor
Destaca en esta súplica individual, pronunciada «mientras se apaga el aliento» (4a), la voz o el clamor, que es intenso en la súplica inicial (1) y reiterativo (6a.7a) en el cuerpo de la súplica (4b-7). En la conclusión del salmo hay una voz de alabanza (8a). El código espacial domina la composición. El orante avanza por un sendero abruptamente cortado por una trampa (7b). No puede avanzar ni volver hacia atrás, porque le persiguen (7b). Si mira hacia la derecha, nadie le reconoce (5a). Eleva la mirada hacia arriba y advierte que se ha quedado sin refugio (5b). Tiene la sensación de hallarse aprisionado (8a) y se siente agotado (7a.4a). No tiene salida en el espacio. La única salida está todavía más arriba, allá donde eleva su grito: «Dios será su refugio y su lote» (6). Al finalizar el salmo, el orante se encuentra en el «cerco» de los justos, con quienes dará gracias a Dios. Jesús se declara «Camino» (Jn 14,6), que conduce a la tierra de los vivientes (cfr. Jn 14,2). Oramos con este salmo en unión con cuantos están de camino, y también con aquellos que se sienten agotados por las fatigas de este.