2

Dios, refugio del oprimido

Te doy gracias, Señor, de todo corazón

contando todas tus maravillas;

3

quiero festejarte y celebrarte cantando en tu honor, Altísimo.

4

B 4Porque mis enemigos retrocedieron, tropezaron y perecieron en tu presencia.

5

Pronunciaste sentencia en mi favor, sentado en el tribunal, juez justo.

6

G 6Reprendiste a los paganos, destruiste al malvado borrando su nombre para siempre.

7

H 7Ellos perecieron, se acabó su recuerdo; redujiste sus ciudades a ruinas perpetuas.

8

El Señor reina eternamente, dispone el tribunal para juzgar.

9

Él juzga el mundo con justicia, sancionará a las naciones con rectitud.

10

W 10El Señor es un refugio para el oprimido, un refugio en momentos de peligro;

11

los que reconocen tu Nombre confían en ti, porque no abandonas a los que te buscan, Señor.

12

Z 12Canten al Señor que reina en Sión, cuenten sus hazañas a los pueblos,

13

pues, el que ama a los que lloran, recuerda su lamento, no olvida el grito de los oprimidos.

14

H 14¡Ten piedad, Señor! mira mi desgracia, causada por mis enemigos, tú que me levantas del portal de la Muerte,

15

para que pueda proclamar tus alabanzas desde las puertas de Sión, y alegrarme con tu victoria.

16

T 16Se han hundido los paganos en la fosa que hicieron, su pie quedó atrapado en la red que escondieron.

17

Apareció el Señor para hacer justicia, y el malvado se enredó en sus propias obras.

18

Y 18Vuelvan al Abismo los malvados, los paganos que olvidan a Dios;

19

K 19que el indigente no será olvidado para siempre, y la esperanza de los pobres nunca se frustrará.

20

Levántate, Señor, no prevalezca el hombre, juzga a los paganos en tu presencia;

21

Infúndeles, Señor, tu terror; sepan los gentiles que sólo son hombres.

Comentarios

9:2 - 9:21

Dios, refugio del oprimido

Este salmo alfabético de acción de gracias, con elementos de súplica, forma una unidad con el Sal 10, en el que se continúa el artificio acróstico. A partir de aquí y hasta el Sal 147, ofrecemos una doble numeración; la más alta corresponde al texto hebreo; la más baja –puesta entre paréntesis– al texto litúrgico. Dios, rey y juez, dicta sentencia condenatoria contra los impíos y favorable a los justos. Éstos son llevados desde el portal de la muerte hasta las puertas de Sión, donde proclamarán las hazañas divinas. Los impíos, por el contrario, caerán en su propia trampa. Hch 17,31 menciona el juicio definitivo y universal. El salmo es apto para dar gracias a Dios por su presencia en las luchas y en las victorias de las personas o de los grupos a favor de la justicia.


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