Salmos
Capítulo 21
Señor, el rey celebra tu victoria
Señor, el rey festeja tu triunfo,
¡cuánto se alegra por tu victoria!
Le has concedido lo que desea su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.
Te adelantaste a bendecirlo con bienes, le has puesto en la cabeza una corona de oro.
Te pidió vida y se la concediste, años que se prolongan sin término.
Grande es su prestigio por tu victoria, le has conferido honor y majestad.
Le has concedido bendiciones incesantes, lo colmas de gozo en tu presencia.
Porque el rey confía en el Señor, con la gracia del Altísimo, no fracasará.
Que alcance tu izquierda a tus enemigos, que tu derecha alcance a tus adversarios.
Los convertirás en un horno encendido cuando asome tu rostro, Señor. –Su enojo los devora, los consume el fuego–.
Borrarás su estirpe de la tierra, a sus descendientes de entre los humanos.
Aunque tramen maldades contra ti y urdan intrigas, nada conseguirán;
porque tú los harás huir tensando el arco contra ellos. Levántate, Señor, con tu fuerza: ¡Cantaremos y ensalzaremos tu poder!

Comentarios
Señor, el rey celebra tu victoria
Salmo real de acción de gracias. Se articula en torno a tres aclamaciones populares: inicial (2), central (8) y final (14). A la primera aclamación sigue un cántico de alabanza por las bendiciones sobre el rey (3-7). Entre la aclamación central y la final se inserta otro cántico de maldición contra los enemigos (9-13). El salmo, por tanto, presenta un díptico: petición confiada (3-7) y acción de gracias por la concesión (9-13). Dios ha concedido al rey lo que deseaba. A Salomón se lo dio sin pedírselo, porque un vínculo de amor une a Dios y al rey. Éste, por su parte, confía en el Señor y no se aparta de su amor (8). Todos, incluso Dios, celebran el triunfo regio, que es el triunfo de Dios. El Mesías es coronado de «gloria y dignidad» (Heb 2,9), y ha sido glorificado (Jn 13,31). Con este salmo damos gracias a Dios por los dones recibidos y fortalecemos nuestra confianza en él.