Salmos
Capítulo 125
1
Los que confían en el Señor son como el monte Sión
Los que confían en el Señor
son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.
2
¡Jerusalén, rodeada de montañas! Así rodea el Señor a su pueblo ahora y por siempre.
3
Jamás reposará el cetro del malvado sobre el lote de los justos, siempre que los justos no tiendan su mano a la maldad.
4
Señor, favorece a los buenos, a los rectos de corazón.
5
A los que se desvían por sendas tortuosas que los conduzca el Señor con los malhechores. ¡Paz a Israel!

Comentarios
Los que confían en el Señor son como el monte Sión
La confianza (1s) se da la mano con la súplica (4s) en momentos de opresión (3). Una buena época histórica puede ser la de los Macabeos. La sociedad está dividida. Por una parte, «Israel (5), su pueblo (2) y quienes confían» (1); por otra, «los malvados (3), los malhechores (5) y algunos justos» que tienden su mano a la maldad (3b). Quienes se deciden por la fe y mantienen la confianza tienen la estabilidad de la montaña santa, de Sión, que está firme para siempre. El símil geográfico es elocuente: así como Jerusalén está rodeada de montañas, así el Señor rodea a su pueblo «ahora y por siempre» (2). Es un abrazo de protección y paz en tiempos de persecución y guerra. El abrazo cariñoso de Dios a su pueblo se convierte en la presencia permanente del Señor en su Iglesia (Mt 28,20). Confiando en el Señor, podemos estar seguros aun en medio de los conflictos.