Salmos
Capítulo 97
El Señor reina, la tierra goza
El Señor reina, salte de gozo la tierra,
alégrense las islas innumerables.
Nubes y nubarrones lo rodean, Justicia y Derecho sostienen su trono.
Delante de él avanza fuego, que llamea también a su espalda.
Sus relámpagos iluminan el mundo, y al verlo, la tierra se estremece.
Los montes se derriten como cera en presencia del Señor, ante el Dueño de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria.
Se sonrojan los que adoran estatuas y los que se glorían en sus nulidades; ante él se postran todos los dioses.
Lo oye Sión y se alegra, se regocijan las poblaciones de Judá, por tu actuación providencial, Señor,
porque tú Señor, eres el Altísimo sobre toda la tierra, muy por encima de todos los dioses.
El Señor ama a quienes odian el mal, preserva la vida de sus fieles, los libra de la mano del malvado.
Despunta la luz para los justos y la alegría para los rectos de corazón.
Festejen, justos, al Señor, den gracias a su Nombre santo.

Comentarios
El Señor reina, la tierra goza
En este nuevo himno a la realeza divina asistimos al juicio de los idólatras y de los malvados. La proclamación «Dios reina» (1) pone en movimiento el salmo. Toda la tierra y las islas del Mediterráneo son invitadas a entonar alabanza. Dios se presenta como soberano majestuoso en medio de nubarrones y envuelto en fuego (2s), mientras la tierra se convulsiona (4), como en las teofanías clásicas (cfr. Dt 4,11; Miq 3,1-7). Los cielos actúan como testigos notariales (6). La reacción de los idólatras es de bochorno, pues sus dioses son nulidades (7). El único Altísimo sobre toda la tierra es Dios (9). Las poblaciones de Judá se alegran por ello, y también porque Dios protege a sus fieles o les preserva la vida (10). A la alegría de Judá se añade el gozo de los justos (12). Heb 1,6 cita el versículo 7c, según la traducción de los LXX. La competencia del juicio se le atribuye a Cristo (cfr. Jn 5,25; 9,35-38; Hch 10,42). Hoy en día ni los ídolos ni los idólatras han desaparecido. El mal continúa siendo odiado por Dios. En este contexto bien podemos orar con este salmo.