1

Sión, hogar de todos los pueblos

¡Por él está fundada entre las santas montañas,

2

el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob!

3

Maravillas se dicen de ti, Ciudad de Dios.

4

Contaré a Egipto y a Babilonia entre los que me reconocen; también filisteos, tirios y nubios han nacido allí.

5

Y de Sión se dirá: Éste y el otro han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado.

6

El Señor escribirá en el registro de los pueblos: También éste ha nacido allí.

7

Y cantarán mientras danzan: Todas mis fuentes están en ti.

Comentarios

87:1 - 87:7

Sión, hogar de todos los pueblos

Sión es la ciudad de Dios (1-3) y la madre de todos los pueblos (4-6). El versículo 7 es la conclusión. Jerusalén, ciudad jebusea, fue fundada personalmente por Dios. Es una lectura teológica de la realidad histórica (cfr. Is 14,32). A continuación, el mismo Señor elogia a Jerusalén como metrópoli, ciudad madre. Los enemigos tradicionales y prototipos de opresión, como Egipto y Babilonia, se hermanan entre sí y con el pueblo de Dios. Dios mismo inscribe a estos dos pueblos entre los nacidos en Jerusalén. La belicosa Filistea, la opulenta Tiro y la aventurera Nubia también figuran entre los nacidos en Jerusalén. El registro es oficial. El nombre de todos esos pueblos ha sido escrito en «el registro de los pueblos» (6a). ¡Todos los pueblos hermanos en la misma ciudad! Los humillados de otro tiempo celebran la fiesta de la fraternidad (7). La Iglesia es nuestra «metrópoli», madre de todos (cfr. Ef 2,12-19; Gál 4,26). Este es un buen salmo para celebrar la fraternidad universal o para poner en práctica el ecumenismo.


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