Salmos
Capítulo 76
Dios se manifiesta en Judá
Dios se manifiesta en Judá,
su fama es grande en Israel,
su tienda está en Jerusalén, su morada en Sión.
Allí quebró los destellos del arco, el escudo, la espada y la guerra.
¡Tú eres deslumbrante, magnífico con montones de botín!
Fueron despojados los valientes que dormían su sueño, a los guerreros les fallaron sus brazos.
Ante tu bramido, Dios de Jacob, se aturdieron el jinete y el caballo.
¡Tú eres terrible!, ¿quién se mantendrá ante ti cuando estás enojado?
Desde el cielo proclamarás la sentencia; la tierra se asustará y enmudecerá,
cuando te levantes, oh Dios, para juzgar, para salvar a los oprimidos del mundo.
Sí, triturarás la cólera humana, protegerás a los que sobrevivan a tu cólera.
Hagan voto al Señor, su Dios, y cúmplanlos cuantos lo rodean traigan regalos al Terrible,
que deja sin aliento a los príncipes y es Terrible para los reyes del mundo.

Comentarios
Dios se manifiesta en Judá
Canto de Sión, con dos estrofas: la bélica (2-4.5-7: en Jerusalén y en los montes, respectivamente) y la judicial (8-10; 11-13: en el cielo y en la tierra). Como guerrero, Dios «quiebra los destellos del arco» (4a), «brama» (7), es «deslumbrante y magnífico» (5). Los enemigos no pueden con Él (5-7). Desconcertados y aturdidos, quedan paralizados (6s). Sus pertrechos se convierten en botín del Guerrero (5b). La sentencia es proclamada desde el cielo y ha de cumplirse en la tierra. El Dios «terrible» (8.12b.13) salva a los oprimidos del mundo (10b) y tritura, encolerizado, la cólera humana, pero protege a quien sobreviva a la cólera divina (8-13). El vencedor en la batalla juzga. Ap 12 recoge y desarrolla esta imagen bélica. Puede orar con este salmo quien admita que Dios nos sostiene tanto en las luchas como en las conquistas.