1

Aleluya final

¡Aleluya!

Alaben al Señor en su templo,

alábenlo en su augusto firmamento.

2

Alábenlo por sus magníficas proezas, alábenlo por su inmensa grandeza.

3

Alábenlo al son de trompetas, alábenlo con arpas y cítaras.

4

Alábenlo con tambores y danzas, alábenlo con cuerdas y flautas.

5

Alábenlo con címbalos sonoros, alábenlo con címbalos vibrantes.

6

¡Todo ser que alienta alabe al Señor! ¡Aleluya!

Comentarios

150:1 - 150:6

Aleluya final

Doxología final del salterio. Es un himno musical. Enmudece la palabra y surge la música. Ella traduce los sentimientos más profundos y nobles del creyente ante Dios. Diez fueron las palabras creadoras de Gn 1. Diez son los imperativos de este último salmo. Se alaba a Dios por todas las obras descritas en el libro que ahora concluimos y que fueron realizadas a lo largo de la historia santa. Se le alaba por su inmensa grandeza. Todo ser creado y redimido debe unirse a este coro universal de alabanza. Todos los instrumentos musicales deben prestar su sonido a esta solemne alabanza final. La palabra última de todo lo creado y redimido es ésta: «¡Aleluya!». Hemos entrado en la celebración eterna, en el júbilo eterno. Este salmo nos remite a Ap 19,1-10, a los cánticos triunfales en el cielo. Nuestra comunidad, nuestro pueblo, anticipa el «Aleluya» celestial al entonar su alabanza a Dios en la tierra.


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