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SEXTA COLECCIÓN

Máximas de Agur, hijo de Yaqué, el masaíta.

Oráculo del varón: Me he fatigado, oh Dios, me he fatigado y me rindo;

2

porque soy muy torpe, menos que hombre, y no tengo inteligencia humana,

3

no he aprendido a ser sabio ni he llegado a comprender al Santo.

4

¿Quién subió al cielo y luego bajó?, ¿quién recogió el viento en el puño?, ¿quién encerró el mar en una capa?, ¿quién fijó los confines del mundo? ¿Cuál es su nombre y su apellido, si lo sabes?

5

Cada Palabra de Dios es verdadera, él es escudo para los que se refugian en él.

6

No añadas nada a sus dichos, no sea que te reprenda y quedes como mentiroso.

7

Dos cosas te he pedido a ti; no me las niegues mientras viva:

8

aleja de mí falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme sólo el pan necesario;

9

no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo: ¿Quién es el Señor?; no sea que necesitado robe y abuse del Nombre de mi Dios.

10

No calumnies al siervo ante su amo: te maldecirá y serás castigado.

11

Gente que maldice a su padre y no bendice a su madre,

12

gente que se considera limpia y no se lava su inmundicia,

13

gente de ojos engreídos y mirada altanera,

14

gente con navajas por dientes y cuchillos por mandíbulas, para extirpar de la tierra a los humildes y del suelo a los pobres.

15

La sanguijuela tiene dos hijas: Dame y Dame. Tres cosas hay insaciables y una cuarta que no dice: Basta:

16

El Abismo, el vientre estéril, la tierra que no se harta de agua, y el fuego que no dice: Basta.

17

Al que se burla de su padre y rehúsa obediencia a su madre, que le saquen los ojos los cuervos y se los coman los buitres.

18

Hay tres cosas que me asombran y una cuarta que no comprendo:

19

el camino del águila por el cielo, el camino de la serpiente por la roca, el camino de la nave por el mar, el camino del hombre por la mujer.

20

Así procede la adúltera: come, se limpia la boca y dice: No he hecho nada malo.

21

Por tres cosas tiembla la tierra y la cuarta no la puede soportar:

22

siervo que llega a rey, necio que tiene comida de sobra,

23

mujer aborrecida que encuentra marido, esclava que ocupa el lugar de su señora.

24

Cuatro seres pequeños hay en el mundo más sabios que los sabios:

25

las hormigas, pueblo débil que asegura su comida en verano;

26

los tejones, pueblo sin fuerza que hace madriguera en las rocas;

27

las langostas, que no tienen rey y avanzan todas en formación;

28

las lagartijas, que se agarran con la mano y entran en palacios reales.

29

Hay tres seres de buen andar y un cuarto de paso majestuoso:

30

el león, el más valiente de los animales, que no retrocede ante nadie;

31

el gallo, que camina erguido; también el chivo; el rey al frente de su ejército.

32

Si te has dado importancia, por irreflexión o deliberadamente, tápate la boca:

33

aprietas la leche y sale manteca, aprietas la nariz y sale sangre, aprietas la ira y salen peleas.

Comentarios

30:1 - 30:9

Sexta colección.

No sabemos quién es este Agur, y menos aún su padre Yaqe, pero tenemos aquí una de las grandes preocupaciones de los representantes de la corriente sapiencial: el verdadero sabio siente cada vez más lejos la genuina sabiduría. Solo Dios es completamente sabio, y el ser humano, por más que se esfuerce, a duras penas alcanza a ver destellos de esa gran sabiduría que se revela a la humanidad a través de su palabra. Termina la plegaria con una petición que cobra gran actualidad. Se trata de lo peligrosa que resulta la riqueza, pues puede reemplazar a Dios. El capitalismo moderno, en todas sus expresiones, ha generado una ideología que hace creer al ser humano que el único absoluto es el dinero, el tener, y que, al servicio de este absoluto, encontramos muchos «adoradores». La extrema pobreza también es peligrosa, pues puede hacernos renegar de Dios.

30:15 - 30:33

Sexta colección.

Una de las formas mnemotécnicas que ayudaban a retener en la mente las sentencias era el llamado «proverbio numérico», del cual tenemos varios ejemplos en esta sección. Usando los números dos, tres y cuatro, el sabio describe lo insondable del misterio del Sheol (15 s); con otro proverbio numérico se alude al misterio de la procreación y de la concepción (18 s); algunas actitudes y comportamientos humanos son enjuiciados de igual modo, como el de la esclava que sucede a su señora, una manera de enjuiciar la inversión de algunos valores de la época (21-23); la sabiduría de la naturaleza y del mundo animal también queda retratada en otro proverbio numérico (24-31). Termina la sección con un sabio consejo: no ser engreído y buscar una vida tranquila sin discordias ni pleitos (32 s).


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