DECIMOSÉPTIMO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO – AÑO A

Mateo 13,44-52

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Un saludo a todos. 

Entre los pueblos del Antiguo Oriente Medio nada se estimaba tanto como la sabiduría. Un hombre podría ser rico, también podía ser poderoso y, por tanto, podía ser temido; pero, si no era una persona sabia, no merecía estima alguna. Por sabiduría no se entendía la erudición sino la aptitud de quien en la vida sabe tomar las decisiones correctas, de quien sabe distinguir muy bien entre lo que está bien y lo que está mal, lo que es bueno y lo que es malo.Esto es importante porque la vida depende de ello.

En el Antiguo Testamento encontramos muchos textos que elogian la sabiduría. Dice el libro de Job que es mejor descubrir la sabiduría que piedras preciosas: “No se iguala al oro de Ofir, a ónices preciosos o zafiros” (Job 28,16). En la Biblia, era famosa la tierra de Temán pues allí habitaban los poseedores de la sabiduría Elifaz, uno de los tres amigos queconsuelan a Job y que conversan con él sobre el gran enigma del dolor, viene de Temán. Y son naturalmente los ancianos los que la poseen por la experiencia que acumularon a lo largo de los años.

El Qohelet, que había abierto en Jerusalén una escuela para enseñar a los jóvenes a vivir,afirma: “Mi corazón ha visto mucho, es decir, he acumulado mucha experiencia así que confíen en lo que les enseño; soy una persona sabia. Y el libro de Ben Sirá dice: “Lo que conviene a los ancianos, saber cómo dar consejos”. Son ellos los que forman a las nuevas generaciones.

Por su parte, el libro del Sirácida recomienda: “No descuides los consejos de los ancianos porque ellos también han aprendido de sus padres, y de ellos aprenderás a discernir entre lo que está bien y lo que está mal”.

En este punto nos preguntamos: ¿Será suficiente la sabiduría transmitida por la tradición de los ancianos para estar seguros de no equivocarnos en la vida? ¿Podemos acaso fiarnos deesas cosas que la gente considera ‘sabiduría’? Entre las muchas opciones de vida que se nos presentan, ¿cuál será la correcta?

Hoy Jesús, con dos parábolas, quiere proponernos el valor inestimable de su sabiduría.Escuchemos la primera:

“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo que un hombredescubre y vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo”.

En tiempos de Jesús había muchas historias sobre tesoros escondidos que alguien habíatenido la suerte de encontrar, y estas historias procedían de hallazgos reales que había hecho alguna persona afortunada. La razón es que, en Israel, siempre hubo guerras su territorio fue invadido por tribus y pueblos extranjeros; siempre fue tierra de paso. Y, cuando hubo estas guerras, para muchas personas la única forma de salvar la vida era huir. Y antes de huir, lo que hacían era esconder lo que no podían llevarse. Algunos enterraban incluso en su propio campo verdaderos tesoros con la esperanza de recuperarlos más tarde, cuando el peligro hubiese pasado.

Los arqueólogos encontraron en Meguido, una ciudad muy importante mencionada varias veces en la Biblia, un palacio que ahora se llama Palacio de los Marfiles”. Un verdadero tesoro de marfiles procedentes de Egipto, de Siria y de Anatolia escondido bajo el suelo. Los merodeadores no lograron descubrirlo porque estaban bien escondidos. Fueron los arqueólogos los que hicieron el hallazgo. Claramente ese palacio, que data de 15001200 a.C. estaba habitado por un príncipe que escapó y, antes de escapar, escondió este tesoro.

También Flavio Josefo registra que, en el 66 d.C., antes de la guerra que llevó a la destrucción la ciudad de Jerusalén, alguien intuyó que las cosas iban mal y se escapó. Pero,antes de escapar, dice Flavio Josefo que escondió sus tesoros. Sin embargo, los verdaderos dueños nunca volvieron. El campo permaneció sin cultivar durante largos años y fue ocupado finalmente por otros propietarios que, por supuesto, no sabían nada de los tesoros que los antepasados habían escondido. Un día, el jornalero del nuevo propietario, o un transeúnte, notó un destello peculiar significativo; era una persona inteligente e intuyó que allí había un tesoro.

Tratemos de captar el mensaje de la parábola que Jesús quiere dar. Claramente ha oído muchas de estas historias de tesoros escondidos que se recuperan y aplica estas historias a su tesoro. El tesoro que él ofrece es la propuesta del hombre nuevo, del hombre bienaventurado;el tesoro del que Jesús habla es su Evangelio.

Ahora captemos en todos los detalles de la parábola el mensaje que Jesús quiere darnos.Ante todo, el tesoro del Evangelio no atrae inmediatamente la mirada y la atención; es un tesoro escondido. Lo que llama la atención de todos son las cosas llamativas que atraen inmediatamente: propiedades, fiestas, riquezas, éxito, vacaciones, palacios atraen inmediatamente la atención. El Evangelio es un tesoro oculto. “Presta atención ―nos dice Jesús porque todas esas cosas que atraen tu atención no te conducirán a la plenitud de la alegría; siempre te faltará algo porque estás bien hecho, porque estás hecho para tener este tesoro; sólo entonces tendrás la plenitud de la alegría.”

Su presencia está oculta en el campo y sin embargo hay signos claros que permiten encontrarlo. El campo es el mundo, pero tienes que estar atento. ¿Cuáles podrían ser los signos que todo el mundo debería ser capaz de captar? ¿Quién no ha oído, por ejemplo,alguna frase que le haya sorprendido, alguna frase del Evangelio, algún dicho del Señor que le haya asombrado, que le haya hecho reflexionar, darse cuenta de que estaba en presencia de una sabiduría nueva, fuera de lo común, diferente a la forma de razonar de todos? El que percibe esas señales comprende: Aquí hay un tesoro que podría dar un sentido totalmente nuevo a mi vida”. Es un tesoro oculto; si estás aturdido por las cosas llamativas de este mundo, si estás aturdido por todo lo que te proponen las redes sociales, no te das cuenta del tesoro del Evangelio. Entonces, pon atención porque lo podrías perder.

Segundo detalle de la parábola: El descubrimiento del tesoro ocurre por casualidad; el que lo encontró no estaba buscando este tesoro; le ocurrió por pura suerte. Esto es exactamente lo que puede pasar con el descubrimiento del tesoro del Evangelio, lo puedesconocer por casualidad. Tenemos muchos ejemplos de personas que conocieron a Cristo por casualidad; estaban interesados en otra cosa; su vida se alejaba del Evangelio; quizá sólo les interesaba su carrera profesional, pero un día oyeron a un compañero de trabajo pensar de forma diferente a los demás y se preguntaron: ¿Qué clase de sabiduría es ésta? Y se involucraron y buscaron comprender más sobre esa sabiduría, que era la del Evangelio.

Quizá se toparon con una página del Evangelio mientras buscaban otra cosa en internet y se pararon a reflexionar y se dieron cuenta de que éste es un tesoro que ni siquiera sabían que existía. O entraron en la Iglesia porque querían estar cerca de un amigo y escucharon una homilía que les dejó perplejos…: “Aquí hay una propuesta de vida que no imaginaba que existiese”. Y empezaron a excavar en busca de este tesoro.

Tercera característica: La persona que empezó a ver signos de la presencia del tesoro es una persona sabia, inteligente; entiende que lo que está viendo en la superficie es una parte muy pequeña del tesoro y lo quiere todo. Entonces ¿qué hace? “No quiero una página del Evangelio, una bella frase de Jesús, quiero todo el Evangelio.” Aquí está la compra del campo.

Cuarto detalle muy importante: La alegría. Por la alegría que experimenta, vende todo y compra ese campo. La alegría es el tema central de la parábola. Lo que mueve a esta persona es haber comprendido que puede hacer el negocio de su vida; el centro de la parábola es laalegría del descubrimiento.

Los comentaristas de esta parábola, y también de la siguiente, han insistido a menudo en las renuncias que son necesarias: “Para elegir el reino de Dios debes hacer sacrificios, debes renunciar” … Olvidan lo más importante: la alegría. ¡Cuántas personas no se acercan al Evangelio y a la comunidad cristiana porque temen verse privadas de la alegría! Esto depende mucho de nuestra predicación; debemos presentar el Evangelio como la única propuesta de vida que nos hace plenamente felices. Dejemos de hacer del cristianismo la religión de la tristeza, del sacrificio, de la mortificación, que solo al final nos hacemerecedores de la felicidad. En el pasado se insistió demasiado en el aspecto de la renuncia,incluso se inventaron renuncias que eran un fin en sí mismas y no tenían sentido.

Aquí sólo se habla de ganancia, de fortuna, de felicidad. El verdadero discípulo que ha comprendido el tesoro no habla mucho de lo que resignó; siempre habla de lo que ha encontrado. Y ahora viene la pregunta: ¿Cuánto cuesta el campo? Este campo cuesta todo lo que tienes; no te queda nada más que el tesoro del Evangelio. Si quieres el campo, que es el reino de Dios, tendrás que jugarte la vida; tendrás que dar vuelta a la escala de valores de tu vida. Si antes ponías en la cima la cuenta bancaria y todas tus elecciones estaban guiadas por ese objetivo elegías a los amigos si convenían a tus intereses, aceptabas a Dios y a los santos si te ayudaban en tus negocios y en último lugar dejabas (que no faltaran) las limosnas a los pobres ahora, si quieres el campo, debes revertir tus opciones: en la parte superior,pondrás el amor y el don de todo lo que tienes porque quieres hacer feliz y dar vida a tu hermano.

Este es el precio: todo lo que tienes; de lo contrario tendrás que conformarte. Seguirás adelante y al final tendrás que dejarlo todo porque, en la aduana’, todos los bienes que noentregaste para comprar el campo te serán requisados. ¿Cuál es el miedo? Perder por no haber tenido el valor de apostar tus bienes para ganar el reino de Dios, para tener ese tesoro.

El problema es que la promesa de Jesús no puede ser verificada, no tienes pruebas concretas de que tendrás la fortuna al ‘comprar’ ese campo; te has dado cuenta de que ese es un tesoro real que nadie podrá arrebatarte y que será tuyo para siempre, pero no tienes evidencia. Por el contrario, las cosas materiales concretas que se te proponen como tesoros tedan evidencia aunque no son el tesoro que llenará tu vida de alegría.

Último detalle: La prisa. El que quiere concluir un trato, no debe perder el tiempo; si está indeciso, si duda, si espera unos años eso es tiempo perdido para disfrutar del tesoro.Tengamos en cuenta algunas vacilaciones porque el granjero ciertamente las tenía. Es que no tenía la evidencia de que, debajo, había todo este gran tesoro; no pudo hacer la verificación, lo intuyó y se lo jugó todo. Puedes tener alguna duda pero en un momento dado, debes decidirte. De lo contrario, perderás tiempo para disfrutar de todo el tesoro, que es el Evangelio.

Escuchemos ahora la segunda parábola:

“El reino de los cielos se parece a un comerciante de perlas finas: al descubrir una de gran valor, va, vende todas sus posesiones y la compra.

¿Por qué en su parábola Jesús pone en escena a un buscador de perlas? ¿Qué significado tiene la perla en la cultura de la época de Jesús? Para los pueblos orientales nada en el mundo era tan precioso como las perlas porque eran el símbolo de la belleza. En hebreo perlas se dice pneninà, nombre dado a menudo a las muchachas judías. En griego se les llama margarité y Margarita es un nombre que se da a las niñas; por lo tanto es un símbolo de belleza. En esta parábola no se trata de alguien que encuentra un tesoro por casualidad sino de quien aprecia la belleza y va en busca de ella; no la encuentra por casualidad. Significa que ya ha descubierto mucha belleza pero aún no está satisfecho. En la parábola, indica al buscador de la sabiduría que hace bella, hermosa, a una persona. Cuando decimos: “¡qué persona tan bella!”, lo decimos por los valores que encarna, por su generosidad, su sabiduría,su rectitud, por sus servicios y su preocupación por los demás. Amamos a la persona bella.Pero, para llegar a ser una persona bella, es preciso vivir según la sabiduría que es causa de esa belleza.

Los lectores del evangelio de Mateo conocen muchas perlas hermosas de sabiduría. Pensemos en la sabiduría egipcia, en Alejandría, la ciudad egipcia que era el centro de la sabiduría del mundo por entonces conocido. El corazón del imperio guardaba una bibliotecaúnica en la que se concentraba la sabiduría humana de aquel tiempo y contenía también toda la sabiduría egipcia. Pensemos también en la instrucción del Tao Te Ching (“El camino”), de Lao Tsé, que data del 2500 a.C. que se dirige a su propio hijo anhelando que llegue a ser bello y por eso lo educa y le aconseja que sea sincero y honesto. He aquí una perla de sabiduría que hace bella a una persona.

Hay muchos otros textos muy famosos ―la instrucción de Merykara, último faraón de la dinastía X del Antiguo Egipto, por ejemplo donde el padre enseña al hijo cómo debe comportarse, cuándo debe hablar, cuándo debe callar para ser bello. Se presenta el diálogo de un hombre desesperado con su alma, el canto del artista, tanta sabiduría. El buscador no está satisfecho con los filósofos griegos o con la sabiduría mesopotámica. También tenemos instrucciones con muchos proverbios que educan para llegar a ser bellos.

Los judíos estaban convencidos de que poseían la perla más bella que existía: la Torah.Si sigues la Torah, te vuelves bello porque la Torah indica: “no matarás, no robarás, no serás adúltero, no levantarás falso testimonio; cree en un solo Dios”. Si te dejas guiar por esta sabiduría, te vuelves bello.

¿Qquiere decirnos Jesús en esta parábola del evangelio de Mateo? Que ninguna deestas bellezas te satisfará plenamente. Hay algunas personas a las que no les importa llegar a ser bellas; hacen lo que quieren y aunque sean feas no les importa. Pero nosotros tenemos en nuestra naturaleza la necesidad de buscar la belleza. ¿Y qué pasa hoy? Pasa que uno busca muchas perlas de belleza. Alguien va al budismo, al confucionismo, al islamismo, y en estas perlas brillan muchas bellezas, es innegable, pero si te detienes en ellas seguirás sin estarsatisfecho.

Con la parábola del buscador de perlas Jesús quiere decirnos que sólo serás perfectamente bello si encarnas la sabiduría del Evangelio. Y aquí tenemos, como en la primera parábola, la insistencia en la urgencia; debes decidirte inmediatamente porque cuanto antes seas perfectamente bello, antes estarás realmente satisfecho porque estás hecho para esta belleza. Una belleza más bella que los que encarnan el Evangelio no es posible porque, sillegas a amar y a dar tu vida, incluso por los que te hieren, más allá de eso no puedes ir. Esto es el máximo de la belleza.

Y ahora escuchemos la última parábola:

“El reino de los cielos se parece a una red echada al mar, que atrapa peces de toda especie. Cuando se llena, los pescadores la sacan a la orilla, y sentándose, reúnen los buenos en cestas y los que no valen los tiran. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes. ¿Lo han entendido todo? Le responden que sí.

En la tercera parábola, Jesús pone ante nosotros una escena de la que ciertamente fue testigo muchas veces. A orillas del lago Tiberíades, vio a los pescadores echar sus redes y en estas redes encuentran de todo; hay peces pero también hay palos, hojas, trapos. Quizá también oyó maldecir porque limpiar las redes no es fácil. ¿Qué nos está diciendo Jesús?Que, cuando llamó a sus apóstoles, los envió a ser pescadores de gente; esa era su misión, es decir, sacar a la gente de las aguas contaminadas de la vida pagana, dictadas por los impulsos del maligno, y llevarlos a su agua pura que es el agua del Espíritu, el agua de la vida.

Hay de todo en esta red. El texto original griego dice que hay cosas hermosas en ellaκαλὰ, kalá (“bueno”) y también lo que es malo: σαπρὰ (saprà). Hay algo hermoso y algo podrido en esta red; inmediatamente entendemos que es una red tirada por sus discípulos, por los apóstoles; que refiere a la comunidad cristiana en la que hay presente algo bueno y algopodrido, lo que pertenece a la vida y lo que pertenece a la muerte. Y así inmediatamente nos vemos llevados a dar la interpretación: “Sí, esto es verdad; en la comunidad cristiana, o sea en esta red, hay gente bella pero también hay un grupo de gente mala. La gente buena, por supuesto, somos nosotros y los malos son aquellas personas a las que también podemos señalar

Pero este no es el sentido de la parábola. En cada persona, aunque haya sido sacada de las aguas del paganismo, hay una parte muerta, la parte podrida de nuestra vida, la que se construye cuando consentimos los impulsos de la cizaña presente en cada uno de nosotros. Yluego hay una parte bella; repito, estas dos partes están presentes en cada uno de nosotros. La parte hermosa es la vida construida cuando escuchamos y seguimos los impulsos del Espíritu,la voz del Hijo de Dios que está en nosotros.

¿Qué quiere decirnos esta parábola? El evangelista Mateo escribe su evangelio en los años 80; han pasado 50 años desde la Pascua y es un pastor de almas; lleva en su corazón la vida de sus comunidades y ¿qué está viendo? Se está dando cuenta de que el fervor inicial que había animado a estas comunidades ha comenzado a desvanecerse; muchos se sienten bien porque pertenecen a la comunidad cristiana, han dado su adhesión a Cristo, se han bautizado, pero muchos empiezan a tomarse a la ligera los compromisos bautismales y se adaptan al modo de vida de los paganos, a sus principios y valores; en definitiva, en ellos, más que el buen trigo, surge la cizaña.

Y Mateo siente que es su deber sacudir a estas comunidades. Por supuesto que se dirige a sus comunidades, pero la situación es exactamente la de nuestras comunidades de hoy.¿Cómo da este llamado de atención? Recurre al lenguaje que tiene a su disposición que son las imágenes apocalípticas que debemos descodificar porque no pertenecen a nuestra cultura, a nuestra mentalidad, a nuestra lengua. Habla del horno, del fuego, de ángeles, de llanto y crujir de dientes. Esto no pertenece a nuestro lenguaje; debemos entender lo que nos está diciendo, qué reprimenda quiere dar.

¿Qué son estas imágenes? Nos recuerda que tenemos frente a nosotros la posibilidad de construir una vida fracasada que acaba en llanto y crujir de dientes aunque pertenezcamos a la comunidad cristiana. Nos alerta y nos invita a tener cuidado aunque hayamos sido sacados de las aguas contaminadas, aunque pertenezcamos al reino de los cielos y seamos, por eso, afortunados de haber permanecido dentro de la red. Aun así la vida de algunos puede estar podrida y acabar en fracaso.

También habla de ángeles; los ángeles son los que separan lo podrido de lo bello.¿Quiénes son esos ángeles? Son esos mediadores de la Salvación, de la palabra de Dios, de la ternura de Dios, que cuidan de sus hermanos e intentan que tomen conciencia de su condición para limpiar la podredumbre que hay en todos. Este es el mensaje que se nos da hoy: los que tomamos conciencia de la realidad de esta comunidad cristiana y de la condición de nuestros hermanos. Debemos trabajar para separarlos de la podredumbre, es decir, de la no-vida; cada uno de nosotros, entonces, es llamado a ser uno de estos ángeles.

El horno ardiente es el fuego que quema la podredumbre y esta podredumbre, repito, no son las personas. En el lenguaje de Mateo, también para nosotros esto es una advertencia: nos está pidiendo que recordemos que será muy doloroso llegar al final de tu vida y encontrarsecon el Señor Será doloroso darte cuenta de que quizás una gran parte de tu vida y de tu persona está podrida; seguirás siendo persona bella pero la parte podrida será eliminada, será quemada. O sea que hay una amenaza, pero también está la bella noticia porque el Evangelio siempre es una hermosa noticia que nos dice que cada uno de nosotros seguirá siendo la parte bella y la parte podrida será quemada y así, al final, sólo lo bello permanecerá en el reino de Dios.

Y ahora la conclusión del pasaje del Evangelio de este domingo presenta lo que los eruditos bíblicos consideran la firma del evangelista. Escuchemos:

“Un letrado que se ha hecho discípulo del reino de los cielos se parece al dueño de una casa que saca de su tesoro cosas nuevas y antiguas.

En el último versículo que acabamos de escuchar, tenemos la autopresentación del autor del Evangelio según Mateo. El escriba que se hizo discípulo del reino de los cielos. No hay duda de que el autor del Evangelio según Mateo era un rabino, un judío que se convirtió a Cristo y dice de sí mismo que sacó de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas, no cosas viejas. Lo viejo ya no es necesario, lo antiguo conserva su valor.

¿Qué dice de sí mismo este rabino que se convirtió a Cristo? Dice: “He podido captar en las cosas antiguas la sabiduría antigua, la que mencioné, la sabiduría egipcia, griega, mesopotámica y sobre todo la sabiduría de la Torah, y pude captar toda la belleza de la antigua, pero acogí lo nuevo, que es el Evangelio de Cristo”.

Creo que el mensaje es muy relevante para nosotros. Cuando uno acoge a Cristo y pertenece a otra cultura, pertenece a otra religión, debe saber que, al aceptar a Cristo, norenuncia a nada de lo bello de su cultura y de su práctica religiosa; debe hacer como este sabio rabino: saber captar la belleza en lo antiguo y luego aceptar plenamente el Evangelio,que es lo nuevo.

Les deseo a todos un buen domingo y una buena semana.

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