1

SÉPTIMA COLECCIÓN

Máximas de Lemuel, rey de Masá, que le enseñó su madre.

2

¿Qué es eso, hijo mío? ¿Qué es eso, hijo de mis entrañas? ¿Qué es eso, hijo de mis promesas?

3

No gastes tu fuerza con mujeres ni tu vigor con las que corrompen a reyes.

4

No es de reyes, Lemuel, no es de reyes darse al vino ni de gobernantes darse al licor,

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porque beben y olvidan la ley y violan el derecho de los más humildes.

6

Deja el licor al vagabundo y el vino al que está triste:

7

que beba y olvide su miseria, que no se acuerde de sus penas.

8

Abre tu boca a favor del mudo, habla en defensa del indefenso;

9

abre tu boca y da sentencia justa defendiendo al pobre y al desgraciado.

10

A 10Una mujer hacendosa, ¿quién la encontrará? Vale mucho más que las perlas.

11

B 11Su marido confía en ella y no le falta nunca nada.

12

G 12Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida.

13

D 13Adquiere lana y lino, sus manos trabajan a gusto.

14

H 14Es como nave mercante que importa el grano de lejos.

15

W 15Todavía de noche se levanta para dar la ración a sus criados y la porción a sus criadas.

16

Z 16Examina un terreno y lo compra, con lo que ganan sus manos planta una viña.

17

H 17Se ciñe la cintura con firmeza y despliega la fuerza de sus brazos.

18

T 18Cuida de que su negocio marche bien y aun de noche no se apaga su lámpara.

19

Y 19Extiende la mano para hilar y con sus dedos fabrica el tejido.

20

K 20Abre sus palmas al necesitado y extiende sus manos al pobre.

21

L 21Si nieva no teme por los empleados, porque todos llevan trajes forrados.

22

M 22Confecciona mantas para su uso, se viste de lino y púrpura.

23

N 23En la plaza su marido es respetado cuando se sienta entre los ancianos del pueblo.

24

S 24Teje sábanas y las vende, provee de cinturones a los comerciantes.

25

Está vestida de fuerza y dignidad, sonríe ante el día de mañana.

26

P 26Abre la boca juiciosamente y su lengua enseña con bondad.

27

S 27Vigila lo que hacen sus empleados, no come lo que no ha ganado.

28

Q 28Sus hijos se levantan para felicitarla, su marido proclama su alabanza:

29

R 29Muchas mujeres han dado prueba de lo que valen, pero tú las superas a todas.

30

S 30Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la mujer que respeta al Señor merece alabanza.

31

T 31Felicítenla por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.


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