1

Oración por Israel

Sálvanos, Dios del universo,

2

infunde tu terror a todas las naciones;

3

amenaza con tu mano al pueblo extranjero para que sienta tu poder.

4

Como les mostraste tu santidad al castigarnos, muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos;

5

para que sepan, como nosotros lo sabemos, que no hay Dios fuera de ti.

6

Renueva los prodigios, repite los portentos;

7

exalta tu mano, robustece tu brazo;

8

despierta la ira, derrama tu enojo;

9

destruye al agresor, dispersa al enemigo;

10

apresura la hora y acuérdate del juramento, pues ¿quién podrá decirte: qué haces?

11

Que un fuego vengador devore a los que escapan, que los opresores de tu pueblo vayan a la ruina.

12

Aplasta la cabeza de los jefes enemigos que dicen: Nadie más que nosotros.

13

Reúne a todas las tribus de Jacob

14

15

16

y dales su herencia como antiguamente.

17

Ten compasión del pueblo que lleva tu Nombre; de Israel, a quien nombraste tu primogénito;

18

ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, lugar de tu residencia.

19

Llena a Sión de tu majestad, y tu templo de tu gloria.

20

Con tus obras antiguas muéstrales tu favor, cumple las profecías pronunciadas en tu Nombre,

21

recompensa a los que esperan en ti y demuestra que tus profetas dijeron la verdad,

22

escucha la súplica de tus servidores por amor a tu pueblo y reconozcan los confines del mundo que tú eres Dios eterno.

23

Elección de mujer

El estómago recibe cualquier comida,

pero hay comidas más sabrosas que otras;

24

el paladar distingue los manjares, la mente distingue las mentiras;

25

el malintencionado provoca desgracias, el experimentado las retorcerá contra él.

26

La mujer acepta cualquier marido, pero unas jóvenes son más bellas que otras.

27

La belleza de la mujer ilumina el rostro y sobrepasa todo lo deseable;

28

si además habla acariciando, su marido no es un mortal;

29

tomar mujer es la mejor fortuna: auxilio y defensa, columna y apoyo.

30

Viña sin tapia será saqueada, hombre sin mujer andará vagabundo;

31

¿quién se fía de una banda armada que va de ciudad en ciudad?, así el hombre sin nido, que se acuesta donde lo alcanza la noche.


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