Ben Sirá
Capítulo 10
Gobernante prudente educa a su pueblo, una buena administración es ordenada.
Como es el gobernante, así son los ministros; como es el jefe de la ciudad, así son los vecinos.
Un rey entregado a los vicios arruina la ciudad, la prudencia de los jefes puebla la ciudad.
En manos de Dios está el gobierno del mundo: en él establece al hombre oportuno;
en manos de Dios está la autoridad del hombre: él confiere su autoridad al que gobierna.
Soberbia
Por ninguna ofensa devuelvas mal al prójimo,
no marches por el camino de la soberbia;
la soberbia es odiosa al Señor y a los hombres; para uno y otros es delito la opresión;
el poder pasa de nación a nación a causa de la violencia y la soberbia.
¿Por qué se ensoberbece el que es polvo y ceniza si ya en vida se pudren sus entrañas?
Un achaque ligero, y el médico perplejo: hoy rey, mañana cadáver.
Muere el hombre y hereda gusanos, lombrices, orugas, insectos.
El inicio de la soberbia es la rebeldía del hombre cuando su corazón se aparta de su Creador;
pues el pecador es pozo lleno de orgullo y fuente de la que nacen planes perversos; por eso Dios le envía terribles plagas y lo castiga hasta acabar con él.
Dios derribó del trono a los soberbios y sentó sobre él a los humildes;
el Señor arrancó las raíces de los pueblos y plantó en su lugar a los oprimidos;
el Señor borró las huellas de los pueblos y los destruyó hasta los cimientos;
los borró del suelo y los aniquiló y acabó con su apellido en la tierra.
No es digna del hombre la insolencia, ni la crueldad del nacido de mujer.
Valor del hombre
¿Una raza honrosa? –La raza humana–.
¿Una raza honrosa? –Los que respetan a Dios–.
¿Una raza despreciable? –La raza humana–. ¿Una raza despreciable? –Los que quebrantan la ley–.
Entre hermanos se honra al mayor; pero Dios aprecia a quien lo respeta:
forastero o extranjero, extraño o pobre, su honor es respetar a Dios.
No hay que despreciar al pobre sensato, ni hay que honrar al hombre violento;
príncipe, gobernante y juez reciben honor, pero nadie es mayor que quien respeta a Dios.
Esclavo juicioso será enaltecido, esclavo hábil no tendrá que quejarse.
No te hagas el sabio al realizar tus negocios ni te gloríes en tiempo de necesidad;
más vale quien trabaja y le sobra de todo que el que presume y le falta el pan.
Hijo mío, conserva tu honor con modestia, y te darán los bienes que te mereces;
quien a sí mismo se declara culpable, ¿quién lo perdonará?, ¿quién respetará al que se desprecia?
Hay pobres respetados por su saber, hay hombres respetados por sus riquezas; respetado por su riqueza: ¿cómo?; despreciado por su pobreza: ¿cómo?
A quien se respeta en la pobreza, cuánto más en la riqueza; a quien se desprecia en la riqueza, cuánto más en la pobreza.
