Ben Sirá
Capítulo 14
Dichoso el hombre que no se equivoca con sus palabras y no tiene que sufrir remordimiento;
dichoso el hombre a quien no le reprocha la conciencia ni ha perdido la esperanza.
Tacaño y generoso
El hombre mezquino no merece riquezas,
el hombre tacaño no se merece el oro;
el que se priva a sí mismo reúne para otros, de sus bienes disfrutará el extraño;
el que es tacaño consigo, ¿con quién será generoso?; ni él mismo disfruta de sus bienes;
el tacaño consigo es el supremo tacaño, su tacañería se vuelve contra él.
Si hace un favor es por descuido, al final delata su tacañería.
…
El mezquino piensa que su porción es pequeña, toma la del prójimo y echa a perder la que le pertenece.
El tacaño mira ansioso la comida y ofrece una mesa vacía. El generoso ofrece comida abundante, el pozo seco da agua para la mesa.
Hijo mío, si tienes algo, sírvete de ello, si tienes algo, trátate bien, y sé generoso con Dios.
Recuerda que en la tumba no disfrutarás y que la muerte no tarda, aunque no te han dicho la hora de morir.
Antes de morir favorece a tu amigo, dale de lo que tengas a mano.
No te prives de un día dichoso y no se te pase por alto lo que es bueno y deseable.
¿Por qué dejar a un extraño tus riquezas y tus sudores para que los repartan a suerte?
Da a tu hermano y trátate bien, porque en el Abismo no hay que buscar placeres. Todo lo que prometiste hacer cúmplelo en presencia de Dios.
Toda carne se consumirá como la ropa, porque el decreto eterno es: Has de morir.
Como crecen las hojas en un árbol frondoso, una se marchita, la siguiente brota, así las generaciones de carne y sangre: una muere y otra nace.
Todas sus tareas se pudrirán, lo que ganaron sus manos se irá con ellas.
La Sabiduría
Dichoso el hombre que piensa en la Sabiduría
y busca la Prudencia,
el que presta atención a sus caminos y se fija en sus sendas;
sale tras ella a espiarla y la espera junto a su portal,
mira por sus ventanas y escucha a su puerta,
acampa junto a su casa y clava las estacas de su tienda junto a su pared,
pone su tienda junto a ella y se acomoda como buen vecino,
pone nido en su ramaje y mora entre su follaje,
se protege del calor a su sombra y habita en su morada.
