1

Contra las falsas seguridades

No confíes en tus riquezas ni digas: Me basto a mí mismo;

no confíes en tus fuerzas para seguir tus caprichos;

2

no sigas tus antojos y codicias ni camines según tus pasiones.

3

No digas: Nadie puede contra mí, porque el Señor te pedirá cuentas;

4

no digas: He pecado, y nada malo me ha sucedido, porque él es un Dios paciente.

5

No estés tan seguro de su perdón para seguir cometiendo pecado tras pecado.

6

No pienses: es grande su compasión y perdonará mis muchas culpas; porque tiene compasión pero también se enoja, y su ira recae sobre los malvados.

7

No tardes en volverte a él dejando pasar los días; porque su furor brota de repente, y el día de la venganza perecerás.

8

No confíes en riquezas adquiridas injustamente, que no te servirán el día de la desgracia.

9

Sobre el hablar

No limpies el trigo con cualquier viento

ni camines en cualquier dirección.

10

Sé firme en tu modo de pensar y sea una tu palabra;

11

sé rápido para escuchar y date tiempo para responder;

12

si está en tu poder, responde al prójimo, y si no, cállate la boca.

13

El hablar trae honra y trae deshonra, la lengua del hombre es su ruina.

14

No tengas fama de chismoso ni emplees la lengua para murmurar; para el ladrón se hizo la vergüenza, y los duros castigos para el chismoso.

15

No hagas daño, ni poco ni mucho, no te conviertas de amigo en enemigo.


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