Ben Sirá
Capítulo 30
Educación de los hijos
Quien ama a su hijo lo castiga con frecuencia
para poder alegrarse más tarde,
quien castiga a su hijo sacará provecho de él, y estará orgulloso de él ante los conocidos;
el que instruye a su hijo da envidia a su enemigo, y estará satisfecho de él ante los amigos.
Fallece el padre como si no hubiera muerto, porque ha dejado uno semejante a él;
mientras vive lo ve y se alegra, cuando va a morir no se entristece;
ha dejado quien lo vengará de sus enemigos, quien agradezca a los amigos.
Quien consiente a su hijo tendrá que vendarle las heridas, a cada grito se le conmoverán las entrañas;
caballo no domado se vuelve salvaje, hijo consentido sale terco;
sé blando con tu hijo, y te hará temblar; sigue sus caprichos, y lo sentirás;
no festejes sus gracias, y no llorarás con él, al final no rechinarás los dientes.
No le des autoridad en la juventud ni disimules sus locuras;
que baje la cabeza mientras es muchacho y dale azotes cuando aún es pequeño; no se te vuelva terco y se te rebele, y te acarree disgustos del alma.
Corrige a tu hijo, ponle un yugo pesado para que no levante el cuello contra ti.
Salud
Más vale pobre sano y robusto
que rico lleno de achaques;
la buena salud la prefiero al oro y el buen ánimo a las perlas;
no hay riqueza como un cuerpo robusto ni hay bienes como un corazón contento.
Más vale morir que vivir sin provecho, y el descanso eterno más que sufrimiento crónico.
Manjares ofrecidos a una boca cerrada son ofrenda presentada a un ídolo;
¿de qué sirve una ofrenda al ídolo incapaz de comer y de oler?, lo mismo el que posee riquezas y no puede disfrutar de su fortuna,
mira con los ojos y suspira como eunuco que abraza a una doncella.
Alegría
No te dejes vencer por la tristeza
ni te atormentes por tus culpas:
alegría de corazón es vida del hombre, el gozo alarga sus años;
consuélate, recobra el ánimo, aleja de ti la pena, porque a muchos ha matado la tristeza, y no se gana nada con la pena.
Celos y enojos acortan los años, las preocupaciones hacen viejo antes de tiempo.
Corazón alegre es como un gran banquete que hace provecho al que lo come.
