Ben Sirá
Capítulo 3
Honrar padre y madre
Escuchen, hijos míos, a su padre, háganlo y se salvarán.
Porque el Señor quiere que el padre sea respetado por los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre ellos.
El que honra a su padre alcanza el perdón de sus pecados,
el que respeta a su madre amontona tesoros;
el que honra a su padre se alegrará de sus hijos, y cuando rece, será escuchado;
quien honra a su padre tendrá larga vida, quien obedece al Señor honra a su madre;
quien respeta al Señor honra a sus padres y sirve a los que lo engendraron.
De palabra y de obra honra a tu padre, y vendrán sobre ti toda clase de bendiciones;
la bendición del padre afianza las raíces, la maldición de la madre arranca lo plantado.
No busques honra en la humillación de tu padre, porque no sacarás honra de ella;
la honra de un hombre es la honra de su padre, y la deshonra de la madre es vergüenza de los hijos.
Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras viva;
aunque su inteligencia se vaya debilitando, sé comprensivo; no lo hagas avergonzar mientras viva.
La ayuda que diste a tu padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados;
el día del peligro Dios se acordará de ti y disolverá tus pecados como el calor la escarcha.
Quien desprecia a su padre es un blasfemo, quien insulta a su madre es maldecido por su Creador.
Humildad
Hijo mío, en todo lo que hagas actúa con humildad
y te querrán más que al hombre generoso.
Cuanto más importante seas, más humilde debes ser y alcanzarás el favor de Dios;
…
porque es grande la compasión de Dios, y revela sus secretos a los humildes.
No pretendas lo que es demasiado elevado para ti ni investigues lo que supera tus fuerzas;
reflexiona sobre lo que te han encomendado, y no te preocupes por lo que está oculto;
no te inquietes por lo que te supera, aunque te enseñen cosas que te desbordan,
¡porque son tan numerosas las opiniones de los hombres, y sus locas fantasías los extravían!
Donde faltan los ojos, falta la luz; donde falta inteligencia, no hay sabiduría.
El terco terminará mal, quien ama lo bueno, lo conseguirá,
el terco se acarrea desgracias, el cobarde añade pecado a pecado.
No corras a sanar la herida del orgulloso, porque no tiene sanación, es el brote de una mala planta.
El sabio aprecia las sentencias de los sabios, el oído atento a la sabiduría se alegrará.
Limosna
El agua apaga el fuego ardiente
y la limosna consigue el perdón de los pecados.
Al que hace el bien lo recuerdan más tarde, cuando resbale encontrará apoyo.
