1

El que vive eternamente creó el universo:

2

el Señor es el único sin mancha, y no hay otro fuera de él.

3

Dirige el universo con la palma en la mano, y todos cumplen su voluntad; es rey universal y poderoso que separa lo santo de lo profano.

4

Nadie es capaz de contar sus obras, ¿quién rastreará sus grandezas?

5

¿Quién podrá medir su grandeza y quién contará sus favores?

6

No es posible aumentar ni disminuir ni se pueden rastrear sus maravillas;

7

cuando el hombre termina, está empezando, y cuando se detiene, no sale de su asombro.

8

¿Qué es el hombre, para qué sirve, cuál es su bondad y su maldad?

9

Los días del hombre son contados, y es mucho si llega a cien años;

10

una gota del mar, un grano de arena: eso son mil años comparados con la eternidad.

11

Por eso el Señor tiene paciencia con ellos y derrama sobre ellos su compasión.

12

Pues sabe muy bien que están inclinados al mal, y por eso abunda su perdón.

13

El hombre se compadece de su prójimo; el Señor, de todos los vivientes; avisa, y educa, y enseña, y guía como pastor a su rebaño.

14

Se compadece de los que reciben la corrección y de los que se esfuerzan por cumplir sus mandamientos.

15

Dar con amor

Hijo mío, cuando hagas un favor, no reprendas,

y cuando des limosna no ofendas con tus palabras:

16

el rocío alivia el calor, así una buena palabra vale más que un regalo;

17

¿no vale la palabra más que un regalo cuando procede de un hombre caritativo?

18

El necio insulta sin caridad, un regalo de mala gana hace llorar.

19

Prevenir

Antes de hablar, infórmate,

antes de caer enfermo, cuida tu salud;

20

antes de ser juzgado, examínate, y a la hora de la cuenta te perdonarán;

21

antes de caer enfermo, humíllate, y cuando peques, muestra arrepentimiento.

22

Nada te impida cumplir pronto una promesa, no esperes hasta la muerte para cumplirla.

23

Antes de rezar, prepárate, no imites a los que tientan al Señor.

24

Acuérdate del día final de la cólera, del momento de la venganza, cuando ocultará su rostro.

25

En época de abundancia, acuérdate del hambre, y cuando seas rico, de la pobreza y la necesidad;

26

de la noche a la mañana cambia la situación: ante el Señor todo pasa en un instante.

27

Un hombre sabio siempre está prevenido; cuando tienta el pecado, se abstiene de obrar mal.

28

Un hombre inteligente conoce la sabiduría y alaba al que la alcanza.

29

También los expertos en hablar están instruidos y derramando proverbios acertados.

30

Dominarse

Hijo mío, no sigas tus caprichos,

refrena tus deseos;

31

si cedes al placer de tus deseos, tus enemigos se reirán de ti.

32

No le tomes gusto al lujo, porque sus gastos te harán pobre.

33

No seas amigo de fiestas y borracheras cuando tienes el bolsillo vacío.


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