1

Dios castiga

No desees hijos hermosos pero inútiles

ni te alegres de hijos que sean malvados;

2

aunque prosperen, no goces con ellos si no respetan al Señor;

3

no esperes que vivan mucho ni confíes en que terminarán bien, porque no tendrán buena descendencia; un cumplidor del deber vale más que mil y más vale morir sin hijos que tener descendientes arrogantes.

4

Uno solo y estéril, si respeta al Señor, puebla una ciudad; un grupo de bandidos la deja desierta.

5

Muchas cosas de ese género han visto mis ojos y muchas más ha escuchado mi oído.

6

Por culpa de los malvados se encendió el fuego y ardió la ira de Dios contra una banda de malvados;

7

no perdonó a los antiguos gigantes, que se rebelaron en otro tiempo con su fuerza;

8

no perdonó a los vecinos de Lot que se pervirtieron por su arrogancia;

9

no perdonó al pueblo condenado, que fue desposeído por sus crímenes,

10

ni a los seiscientos mil soldados que fueron aniquilados por su arrogancia.

11

Y aunque no haya más que un rebelde si escapa sin castigo, será por milagro. Porque él tiene compasión y enojo, absuelve y perdona, pero descarga su ira sobre los malvados;

12

tan grande como su compasión es su castigo, y juzga a cada uno según sus obras.

13

No deja escapar al malvado con su presa ni deja sin cumplir los deseos del justo.

14

El que hace limosna tendrá recompensa, cada uno recibirá según sus obras.

15

El Señor endureció el corazón del Faraón –que no lo quiso reconocer– para manifestar sus obras bajo el cielo.

16

Todas las criaturas conocen su compasión, dejó a los hombres su luz y su alabanza.

17

Dios ve 17No digas: Me esconderé de Dios, ¿quién se acordará de mí en lo alto? Entre tanta gente no me distinguirán, ¿quién soy yo en la anchura del mundo?

18

Mira: los cielos, el último cielo, la tierra y el océano se ponen de pie y tiemblan cuando él baja hasta ellos;

19

las raíces de los montes, los cimientos del mundo se ponen a temblar cuando los mira Dios.

20

En mí no se fijará ni hará caso de mi conducta;

21

si peco, nadie me verá; si miento a escondidas, ¿quién se enterará?

22

¿Quién le informa de una buena acción, qué puedo esperar de cumplir mi deber?

23

Gente sin juicio piensa así, el hombre estúpido razona de ese modo.

24

Dios Creador

Escúchenme y aprendan sabiduría,

pongan atención a mis palabras,

25

voy a exponer con exactitud mi pensamiento y con modestia mi doctrina.

26

Cuando al principio creó Dios sus obras y las hizo existir, les asignó sus funciones;

27

determinó para siempre su actividad y sus dominios por todas las edades; no desfallecen ni se cansan ni faltan a su obligación.

28

Ninguna estorba a su compañera, nunca desobedecen las órdenes de Dios.

29

Después, el Señor se fijó en la tierra y la colmó de sus bienes;

30

cubrió su superficie con toda clase de vivientes, que han de volver a ella.


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