Levítico
Capítulo 1
Sacrificios y sacerdotesLos sacrificios eran una parte importante en la vida cultual israelita, de ahí que la obertura a todas las leyes sobre el culto se refiera precisamente a las tres formas o categorías fundamentales del sacrificio: los holocaustos (1), las ofrendas de cereales (2) y los sacrificios de comunión y de expiación (3s). Los capítulos restantes (5–7) explican el ritual de cada una de estas modalidades de sacrificio.El Señor llama a Moisés 1 El Señor llamó a Moisés y le habló desde la tienda del encuentro:
–Di a los israelitas: Cuando hagan una ofrenda al Señor, esta será de ganado mayor o menor.
Holocaustos(Jue 6,19-21; 13,19-21; 2 Cr 7,1)3 Si es un holocausto de ganado mayor, ofrecerá un macho sin defecto, lo llevará a la entrada de la tienda del encuentro para que lo acepte el Señor.
Pondrá la mano sobre la cabeza de la víctima, y el Señor se lo aceptará como expiación.
Degollará la res en presencia del Señor. Los sacerdotes aaronitas ofrecerán la sangre y, con ella, rociarán el altar por todos los lados, que está a la entrada de la tienda del encuentro.
Desollará a la víctima y la dividirá en pedazos.
Los sacerdotes aaronitas encenderán fuego sobre el altar y apilarán leña sobre el fuego.
Los sacerdotes aaronitas colocarán después cabeza, trozos y grasa sobre la leña, sobre el fuego, sobre el altar.
Lavarán vísceras y patas. El sacerdote lo dejará quemarse por completo sobre el altar. Es un holocausto: ofrenda de aroma que aplaca al Señor.
Si es un holocausto de ganado menor, de corderos o de cabritos, ofrecerá un macho sin defecto.
Lo degollará en el lado norte del altar, en presencia del Señor. Los sacerdotes aaronitas rociarán con la sangre todos los lados del altar.
El sacerdote lo cortará en pedazos y colocará la cabeza y la grasa sobre la leña, sobre el fuego, sobre el altar.
Lavarán vísceras y patas. El sacerdote lo dejará quemarse por completo sobre el altar. Es un holocausto: ofrenda de aroma que aplaca al Señor.
Si es un holocausto de aves, su ofrenda será de tórtolas o pichones de paloma.
El sacerdote la llevará al altar y le retorcerá el cuello. La dejará quemarse sobre el altar, después de exprimir la sangre a un lado del altar.
Le quitará buche y plumas, y los arrojará al este del altar, en el lugar de las cenizas.
Le rasgará las alas sin arrancarlas, y el sacerdote dejará quemarse la víctima sobre el altar, sobre la leña, sobre el fuego. Es un holocausto: ofrenda de aroma que aplaca al Señor.

Comentarios
Señor llama a Moisés.
El libro comienza con la observación de que Dios llama a Moisés para hablarle en la tienda del encuentro. El relato nos sitúa todavía al pie del Monte Sinaí, donde se acaba de construir meticu-losamente el Santuario, que se ha llenado de la Gloria divina (Éx 40,34-38). Pero para comprender el libro debemos situarnos en la época del exilio, hacia la segunda mitad del s. VI a. C., y en la intención de la corriente sacerdotal (P): la reconstrucción de Israel, no solo material sino también moral y religiosa.
La idea que subyace en el libro es que Israel cayó en manos enemigas como castigo por su infidelidad a Dios, santo y fiel, que, a pesar de todo, volverá a acogerlos y a perdonarlos. Israel debe responder a este gesto siendo fiel de la manera más perfecta posible, y eso solo se puede lograr mediante un culto perfecto. Con este telón de fondo, comprenderemos mejor el porqué de esta clasificación tan rigurosa de los sacrificios y, en definitiva, de todo lo que tiene que ver con el culto. No perdamos de vista que muchas de estas prescripciones, si no todas, están pensadas en la época del destierro, cuando no había ni Templo ni culto; por ello, se trata de ideales que se persiguie-ron, sin duda, hasta sus últimas consecuencias. Pero esto trajo consecuencias muy negativas para el pueblo, tan negativas que el mismo Jesús las denunció como el gran obstáculo para acceder al amor misericordioso del Padre.
Holocaustos.
El holocausto era la categoría de sacrificio más común en el Templo. Su principal característica era que la víctima sacrificada, excepto la piel/cuero, era quemada por completo. De este hecho deriva, quizás, el nombre griego, que significa precisamente «quemado por completo». A su vez, el holocausto se divide en tres tipos: de ganado mayor (3-9), de ganado menor (10-13) y de aves (14-17). El oferente impone la mano sobre el animal de ganado mayor o menor antes del sacrificio. Nótese cómo cada clase de sacrificio debe hacerse en un punto determinado del altar: al norte (11), o al este (16). Los holocaustos más comunes y abundantes eran los de ganado menor, y, dadas las condiciones socioeconómicas del pueblo, todavía más los de aves; solo los ricos podían darse el lujo de ofrecer un novillo. En las tres modalidades se repite la fórmula que determina la finalidad del sacrificio: «es un holocausto: ofrenda de aroma que aplaca al Señor» (9.13.17).