Levítico
Capítulo 16
Fiesta de la Expiación(23,26-32; Heb 9,6-14)1 El Señor habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, que murieron por acercarse hasta el Señor:
Dijo el Señor a Moisés:–Di a tu hermano Aarón que no entre en cualquier fecha en el santuario, de la cortina hacia dentro, hasta la tapa que cubre el arca. Así no morirá. Porque yo me muestro en una nube sobre la tapa del arca.
Así entrará Aarón en el santuario: con un novillo para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto.
Se vestirá la túnica sagrada de lino, se cubrirá con pantalones de lino, se ceñirá con una faja de lino y se pondrá un turbante de lino. Son vestiduras sagradas: las vestirá después de haberse bañado.
Además recibirá de la asamblea de los israelitas dos chivos para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto.
Aarón ofrecerá su novillo, víctima expiatoria, y realizará la expiación por sí mismo y por su familia.
Después tomará los dos chivos y los presentará ante el Señor a la entrada de la tienda del encuentro.
Echará a suerte los dos chivos: uno le tocará al Señor y el otro a Azazel.
Tomará el que haya tocado en suerte al Señor y lo ofrecerá en sacrificio por el pecado.
El que tocó en suerte a Azazel lo presentará vivo ante el Señor, realizará la expiación por él y después lo mandará al desierto, a Azazel.
Aarón ofrecerá su novillo, víctima expiatoria, y realizará la expiación por sí mismo y por su familia, y lo degollará.
Tomará del altar que está ante el Señor un incensario lleno de brasas y dos puñados de incienso de sahumerio pulverizado, pasando con ellos dentro de la cortina.
Pondrá incienso sobre las brasas, ante el Señor; el humo del incienso ocultará la tapa que hay sobre el documento de la alianza, y así no morirá.
Después tomará sangre del novillo y salpicará con el dedo la tapa, hacia oriente; después, frente a la tapa, salpicará siete veces la sangre con el dedo.
Degollará el chivo, víctima expiatoria, presentado por el pueblo; llevará su sangre dentro de la cortina, y hará igual que con la sangre del novillo: la salpicará sobre la tapa y delante de ella.
Así realizará la expiación por el santuario, por todas las impurezas y delitos de los israelitas, por todos sus pecados. Lo mismo hará con la tienda del encuentro, establecida entre ellos, en medio de sus impurezas.
Mientras esté realizando la expiación por sí mismo, por su familia y por toda la asamblea de Israel, desde que entra hasta que sale, no habrá nadie en la tienda del encuentro.
Después saldrá, irá al altar que está ante el Señor, y realizará la expiación por él: tomará sangre del novillo y del chivo, irá untando con ella los salientes del altar.
Salpicará la sangre con el dedo siete veces sobre el altar. Así lo santifica y lo purifica de las impurezas de los israelitas.
Acabada la expiación del santuario, de la tienda del encuentro y del altar, Aarón presentará el chivo vivo.
Con las dos manos puestas sobre la cabeza del chivo vivo, confesará las iniquidades y delitos de los israelitas, todos sus pecados; se los echará en la cabeza al macho cabrío, y después, con el encargado de turno, lo mandará al desierto.
El chivo se lleva consigo, a una región deshabitada, todas las iniquidades de los israelitas. El encargado lo soltará en el desierto.
Después, Aarón entrará en la tienda del encuentro, se quitará los vestidos de lino que se había puesto para entrar en el santuario y los dejará allí.
Se bañará en lugar santo y se pondrá sus propios vestidos. Volverá a salir, ofrecerá su holocausto y el del pueblo. Realizará la expiación por sí mismo y por el pueblo,
y dejará quemarse sobre el altar la grasa de la víctima por el pecado.
El que ha llevado el macho cabrío a Azazel, lavará sus vestidos, se bañará y después podrá entrar en el campamento.
Las víctimas expiatorias, el chivo y el carnero, cuya sangre se introdujo para realizar la expiación en el santuario, se sacarán fuera del campamento, y se quemarán piel, carne e intestinos.
El encargado de quemarlos lavará sus vestidos, se bañará y después podrá entrar en el campamento.
Esta es una ley perpetua. El día diez del séptimo mes harán penitencia; no trabajarán ni el nativo ni el emigrante que reside entre ustedes.
Porque ese día se realiza la expiación por ustedes, para purificarlos. Quedarán puros ante el Señor de todo pecado.
Es el sábado solemne en que harán penitencia: esta es una ley perpetua.
La expiación será realizada por el sacerdote ungido que ha sucedido a su padre en las funciones sacerdotales. Se pondrá los vestidos sagrados de lino
y realizará la expiación por el santuario, por la tienda del encuentro y por el altar. Realizará también la expiación por los sacerdotes y por toda la asamblea del pueblo de Israel.
Esta será para ustedes una ley perpetua. Una vez al año se expiarán todos los pecados de los israelitas.Moisés hizo lo que le había mandado el Señor.

Comentarios
Fiesta de la Expiación.
El día más solemne del ciclo sacrificial judío era el de la expiación, en hebreo «Yom Kippur». Se trataba de una ceremonia bastante compleja que incluía los siguientes animales para el sacrificio: 1. Un novillo, que corría por cuenta del sumo sacerdote, cuyo sacrificio expiaba por sí mismo y por su familia (6.11). Era la única vez al año que entraba en el Santo de los Santos y salpicaba con la sangre del animal la placa de oro o propiciatorio que estaba sobre el Arca (12.14). 2. Dos machos cabríos, ofrecidos por el pueblo. Sobre ellos echaba suertes para destinar uno al Señor y otro a Azazel (5-8). El que correspondía al Señor era sacrificado para la expiación del pueblo y, con parte de su sangre, hacía lo mismo que con la del novillo: salpicaba la placa de oro o propiciatorio y delante de él. Con ello expiaba por el santuario, por todas las impurezas y delitos de los israelitas y por sus pecados (15). Lo mismo debía hacer con la tienda del encuentro (16).
Lo más llamativo de todo este ceremonial era el momento en que se llevaba a cabo el rito con el animal destinado a Azazel, tal como describen los versículos 20-22. El sentido de este rito es absolutamente claro. El animal vivo es conducido al desierto, donde, por fuerza, morirá. No hay intención alguna de sacrificar al animal a ninguna potencia maligna. Solo se sabe que Azazel sería la personificación del mal, cuyo dominio y reinado se encontraban en el desierto. Devolver a su lugar todas las iniquida-des y pecados depositados en el chivo expiatorio, todavía vivo pero destinado a morir, era la forma en que el pueblo alejaba de sí todo cuanto obstaculizaba su pureza y se disponía a iniciar una nueva etapa en el camino de su santidad. Notemos que, a lo largo del ceremonial del día de la expiación, el pueblo no participa: todo se realizaba por el sumo sacerdote y sus ayudantes. La única función del pueblo era hacer penitencia (31).