1

Tercer discurso de Bildad

Bildad de Suj tomó la palabra y dijo:

2

Dios tiene un poder que sobrecoge e impone paz en las alturas;

3

sus tropas son innumerables, ¿sobre quién no brilla su luz?

4

¿Puede el hombre ser justo frente a Dios?, ¿puede ser puro el nacido de mujer?

5

Si ni siquiera la luna es brillante ni a sus ojos son puras las estrellas,

6

¡cuánto menos el hombre, ese gusano, el ser humano, esa lombriz!

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22:1 - 27:23

Tercera sesión de discursos.

Esta sesión de discursos resulta desordenada y confusa. Elifaz habla y Job responde. El discurso de Bildad, de solo cinco versículos, está seguramente truncado; Sofar permanece en silencio. Es más, parte de lo que Job dice parece más propio de la boca de sus amigos. Los expertos siguen intentando llegar a una conclusión coherente, pero da la impresión de que Job y sus amigos están gritando todos al mismo tiempo, lo cual podría ser, muy bien, el final adecuado de un «diálogo» de sordos acerca del orden cósmico y moral.

25:1 - 25:6

Tercer discurso de Bildad.

Bildad comienza su último alegato alabando al Dios creador, quien establece la paz en el cielo. Los versículos siguientes (4-6) vuelven al tema familiar: todos los humanos están corrompidos y llenos de iniquidad (4,17-21; 11,11; 15,14-16). La pretendida inocencia de Job es simplemente imposible. ¿Una persona inocente? No existe semejante cosa. Estas reflexiones sobre la condición humana son las últimas palabras registradas de los amigos de Job.


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