Job
Capítulo 11
Primer discurso de Sofar
Sofar de Naamat habló a su vez y dijo:
¿Va a quedar sin respuesta tal palabrería?, ¿va a tener razón el charlatán?
¿Hará callar a otros tu palabrería?, ¿te burlarás sin que nadie te confunda?
Tú has dicho: Mi doctrina es limpia, soy puro ante tus ojos.
Pero que Dios te hable, que abra los labios para responderte:
él te enseñará secretos de sabiduría, muy difíciles de entender, y sabrás que aun parte de tu culpa te perdona.
¿Pretendes conocer la profundidad de Dios o abarcar la perfección del Todopoderoso?
Es más alta que el cielo: ¿qué vas a hacer tú?; es más honda que el abismo: ¿qué sabes tú?;
es más larga que la tierra y más ancha que el mar.
Si se presenta y encarcela y cita a juicio, ¿quién se lo puede impedir?
Él conoce a los hombres falsos; si ve la maldad, ¿no la sabrá discernir?
Pero el necio se volverá sabio cuando el asno salvaje se domestique.
En cuanto a ti, si diriges tu corazón a Dios, y extiendes las manos hacia él;
si alejas tu mano de la maldad, y no alojas en tu tienda la injusticia,
entonces podrás alzar la frente sin mancha, acosado, no sentirás miedo,
olvidarás tus desgracias o las recordarás como agua que pasó;
tu vida resurgirá como un mediodía, tus tinieblas serán una aurora;
tendrás tranquilidad en la esperanza, mirarás alrededor y te acostarás tranquilo,
descansarás sin que nadie te asuste, y muchos buscarán tu favor.
Pero a los malvados se les ciegan los ojos, no encuentran escapatoria, y el último suspiro será su única esperanza.

Comentarios
Primera sesión de discursos.
Horrorizados por los lamentos de Job y sus repetidos «¿por qué?», los tres amigos abandonan su sabio silencio y creen que deben responder. Los discursos que siguen a continuación se desarrollan en tres sesiones: 4,1–14,22; 15,1–21,34; 22,1–27,23. En las dos primeras, cada uno de los amigos y Job responden de forma extensa. La tercera sesión parece un poco desordenada, quizás por la confusión del texto.
Primer discurso de Sofar.
El ataque con el que Sofar inicia su discurso deja al de Bildad, por comparación, comedido y cortés (8,2). ¿Cómo es posible que quien más habla sea declarado inocente? (2). Contrariamente a 11,4, Job no ha pretendido enseñar nada a nadie, solo ha querido dar voz a su confusión y a su pena ante los oídos sordos de sus amigos. Censurando a Job por mostrarse tan seguro de sí mismo sin respetar el misterio de la sabiduría (7-17), Sofar revela su supuesta seguridad y su ignorancia de los límites de su propia sabiduría. Su consejo podría resumirse así: olvídate de esas ideas tan radicales, reza tus oraciones y enmienda tu vida (13s). Si Job lo hace, de acuerdo con la doctrina de la retribución de su amigo, gozará de una existencia próspera y, por fin, encontrará la paz. También recobrará el honor, sus virtudes serán reconocidas y muchos acudirán a él pidiendo su intercesión (19b). La ironía del consejo radica en que, al final (42,8s), serán precisamente los amigos quienes implorarán la intercesión de Job.