1

Grita, a ver si alguien te responde; ¿a qué ángel recurrirás?

2

Porque la rabia mata al insensato y la pasión da muerte al imprudente.

3

Yo vi un insensato echar raíces y al momento se arruinó su casa,

4

sus hijos no tienen quien los ayude, atropellados sin defensa ante los jueces,

5

sus cosechas las devoró el hambriento, sus posesiones las arrebató la sequía y el sediento se beberá su fortuna.

6

No nace del barro la desgracia, la miseria no germina de la tierra:

7

es el hombre quien nace para la miseria, como las chispas para perderse en el aire.

8

Yo que tú acudiría a Dios para poner mi causa en sus manos.

9

Él hace prodigios incomprensibles, maravillas innumerables:

10

da lluvia a la tierra, riega los campos,

11

levanta a los humildes, da refugio seguro a los abatidos,

12

hace fracasar los proyectos del astuto para que no prosperen sus planes,

13

enreda en sus propias redes al astuto y hace abortar las intrigas del malvado;

14

así, en pleno día, tropiezan con las tinieblas, a plena luz van a tientas como de noche.

15

Así Dios salva al pobre de la lengua afilada, de la mano violenta;

16

da esperanza al débil y a la maldad le cierra la boca.

17

Dichoso el hombre a quien Dios corrige: no rechaces el escarmiento del Todopoderoso,

18

porque él hiere y venda la herida, golpea y sana con su mano;

19

de seis peligros te salva y al séptimo no sufrirás ningún mal;

20

en tiempo de hambre te librará de la muerte y en la batalla, de la espada;

21

te esconderá del látigo de la lengua y cuando llegue el desastre, no temerás;

22

de demonios y carestías te reirás, no temerás a las fieras,

23

harás pacto con los espíritus del campo y tendrás paz con las fieras,

24

disfrutarás de la paz de tu tienda y cuando revises tu morada, nada faltará;

25

verás una descendencia numerosa y a tus hijos como hierba del campo;

26

bajarás a la tumba lleno de vigor, como se levanta una parva a su debido tiempo.

27

Todo esto lo hemos comprobado y es cierto: escúchalo y saca conclusiones.

Comentarios

4:1 - 14:22

Primera sesión de discursos.

Horrorizados por los lamentos de Job y sus repetidos «¿por qué?», los tres amigos abandonan su sabio silencio y creen que deben responder. Los discursos que siguen a continuación se desarrollan en tres sesiones: 4,1–14,22; 15,1–21,34; 22,1–27,23. En las dos primeras, cada uno de los amigos y Job responden de forma extensa. La tercera sesión parece un poco desordenada, quizás por la confusión del texto.

4:1 - 5:27

Primer discurso de Elifaz.

Elifaz comienza en tono cortés. En un típico estilo sapiencial, apela a su experiencia y reflexiona a partir de ella (4,7-8; 5,27), pero, extrañamente, recurre también a una revelación especial que ha recibido de noche (4,13-21). En el desarrollo de su discurso subraya cuatro puntos básicos: 1. ¿Quién es el inocente que perece? Es el malvado quien sufre (4,7). 2. ¿Qué ser humano puede presentarse sin mancha ante el Creador? (4,17-21; cfr. 11, 11; 15,14-16; 25,4). 3. Los seres humanos engendran ellos mismos la desgracia (5,7). 4. El sufrimiento puede ser el correctivo que Dios impone como corresponde a un buen padre (5,17); la fidelidad a Dios trae abundancia de vida (5,23-26). Elifaz concluye su discurso con una insistente llamada a la experiencia (5,27). Desgraciadamente, Job no lo sabe.


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