1

Las viudas de Jerusalén

Aquel día, siete mujeres agarrarán a un solo hombre, diciéndole: Comeremos de nuestro pan, nos vestiremos con nuestra ropa; danos sólo tu apellido, quita nuestra deshonra.

2

Aquel día, el retoño del Señor será joya y gloria, y el fruto del país, honor y ornamento para los sobrevivientes de Israel.

3

A los que queden en Sión, a los restantes en Jerusalén, los llamarán santos: los inscritos en Jerusalén entre los vivos.

4

Cuando lave el Señor la suciedad de las mujeres de Sión y limpie la sangre dentro de Jerusalén, con un viento justiciero, con un soplo abrasador,

5

creará el Señor en todo el recinto del Monte Sión y su asamblea una nube de día, un humo brillante, un fuego llameante de noche. Toldo y tabernáculo cubrirán su gloria:

6

de día serán sombra contra el calor, reparo en el aguacero, refugio en la tempestad.

Comentarios

4:1 - 4:6

Las viudas de Jerusalén.

El v. 1 está conectado con el castigo y la vergüenza que las mujeres vanidosas tendrán que soportar ante la escasez de hombres por la guerra. El siguiente versículo anuncia la acción salvadora de Dios: el vástago del Señor, como en Jr 23,5, se refiere al Mesías davídico que vendrá a reinar sobre «los santos», el resto del pueblo que el Señor purificará. El Templo de Jerusalén gozará otra vez de la presencia de la gloria de Dios (5-6).


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