Isaías
Capítulo 39
Embajada del rey de Babilonia
En aquel tiempo, Merodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y regalos al rey Ezequías cuando se enteró de que se había restablecido de su enfermedad.
Ezequías se alegró y enseñó a los mensajeros su tesoro: la plata y el oro, los perfumes y ungüentos, toda la vajilla y cuanto había en sus depósitos. No quedó nada en su palacio y en sus dominios que Ezequías no les enseñase.
Pero el profeta Isaías se presentó al rey Ezequías y le dijo: –¿Qué ha dicho esa gente y de dónde vienen a visitarte? Ezequías contestó: –De una tierra lejana han venido a visitarme: de Babilonia.
Isaías preguntó: –¿Qué han visto en tu casa? Ezequías contestó: –Han visto toda mi casa; no he dejado de enseñarles nada de mis tesoros.
Isaías le replicó: –Escucha la Palabra del Señor Todopoderoso:
Mira: llegarán días en que todo lo que hay en tu casa, cuanto atesoraron tus abuelos hasta hoy, se lo llevarán a Babilonia. No quedará nada, dice el Señor.
Y a los hijos que de ti salieron, que tú engendraste, se los llevarán a Babilonia para que sirvan como palaciegos del rey.
Ezequías contestó: –Es favorable la Palabra del Señor que has pronunciado. Porque se decía: Mientras yo viva habrá paz y seguridad.

Comentarios
Sección histórica.
Con la excepción de la oración de acción de gracias de Ezequías (Is 38,9-20), este apéndice histórico es un paralelo a 2 Re 18,13-20, que narra el sitio asirio de Jerusalén en 701 a. C. y su milagrosa liberación (35-37). Isaías no menciona que Ezequías se rindiera a Senaquerib ni que le pagara tributo, como en 2 Re 18,14-16.
Embajada del rey de Babilonia.
Ezequías, ya recuperado de su enfermedad, recibe a los enviados del rey de Babilonia, quien buscaba aliados contra Asiria. El rey de Judá hace alarde de su riqueza ante la embajada sin sospechar que ese mismo pueblo, Babilonia, causará la caída de Jerusalén más de un siglo después, en el 587 a. C. (6).