ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
Lucas 1,26-38
“El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Al oírlo, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué clase de saludo era aquél. El ángel le dijo: No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reino no tenga fin. María respondió al ángel: ¿Cómo sucederá eso si no convivo con un hombre? El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios. Mira, también tu pariente Isabel ha concebido en su vejez, y la que se consideraba estéril está ya de seis meses. Pues nada es imposible para Dios. Respondió María: Yo soy la servidora del Señor: que se cumpla en mí tu palabra. El ángel la dejó y se fue”.
Feliz Domingo a todos.
La Anunciación es uno de los temas mejor representados en la historia del arte. Hasta el Renacimiento, no existía iglesia donde no estuviese representada. Recordamos todos el gran trabajo de Simone Martini (c. 1333), el Beato Angélico, que han fascinado a generaciones enteras que se han emocionado contemplando la escena del ángel que anuncia a María el nacimiento de Jesús. Luego muchos pintores no se contentaron con lo que decía el evangelista Lucas y añadieron muchos detalles que tomaron de los evangelios apócrifos. En el siglo 18, cuando aparecen las ideas iluministas, la sociedad se transformó en más laical y esta dulce y serena escena del encuentro del ángel con la virgen casi desaparece de los temas pictóricos.
Esto no es nada mal porque han obligado a ir más allá de las emociones que suscitan la página de Lucas y que ciertamente nos ayudan a abordar el misterio bajo la condición de que no se termine en emociones, sino que se vaya a estudiar el género literario que el autor ha empleado. Si nos dejamos simplemente llevar por esta narración estupenda, al final nos preguntamos: ¿se trata de una crónica de un episodio que ha acaecido tal como viene narrado o es solo una fábula? Si se tratase de una narración de un episodio, no fue así como se narra. Debería decir: ¿dónde estaba María, qué estaba haciendo… porqué se disturba cuando le dice que tendrá un hijo, si estaba desposada para eso… luego, cómo entró el ángel… pasó por la puerta; qué rasgos tenía, tenía alas…? ¿Por qué no se narran estos detalles que satisfagan nuestra curiosidad? Luego, ¿por qué María no ha informado a José del encuentro que tuvo con el ángel? En vez, ha complicado todo este asunto y ha puesto en peligro la honorabilidad de María.
Si consideramos esta narración como un recuento fiel, hasta en los detalles, de lo que ha acontecido, encontraremos dificultades. Y la razón es por no entender el lenguaje y el género literario empleado por el evangelista. Se trata de una página de teología, escrita sobre una mesa, después de la Pascua. O sea, después de que la comunidad ha reconocido quién era el hijo de María y lo ha presentado, desde su concepción, como el Hijo del Altísimo. El que escribió esta página fue un biblista muy capaz, profundo conocedor del Antiguo Testamentoy de las profecías que cita indirectamente poniéndolas en la boca del ángel. Utiliza las imágenes bíblicas y las formas literarias conocidas en Israel, porque son las del Antiguo Testamento que hablan de la ‘virgen de Sion’. Nosotros nunca llegaremos a saber si la anunciación fue un evento material, verificable, o solo una revelación interior de María. Y no sabremos ni cuándo ni cómo María tomó conciencia sobre su misión de madre del Mesías.
Todo esto nos interesa como curiosidad, pero no interesa a nuestra fe. Lo que cuenta es entender el mensaje que el evangelista nos quiere dar: quién es el hijo de María, quién es este hombre que luego te invita a entregar tu vida y jugártela siguiendo su propuesta y su luz. El evangelista quiere hacer entender a sus lectores qué ha representado para la historia de la humanidad el momento en el que en el seno de María floreció la vida humana del Hijo de Dios. Después de esta introducción, vayamos al texto evangélico. “El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret”.
Veamos qué se nos quiere decir con estos detalles. Antes que nada: “El sexto mes”. Es una indicación cronológica que a nosotros no nos interesa mucho. Nosotros hubiéramos preferido que se nos dijera la fecha exacta… que ahora estamos reconstruyendo un poco con los estudios en qué año puede haber sucedido. Y hoy se coloca, con bastante precisión, en el año 746 de la fundación de Roma.
Un evangelista, un historiador, debería decirnos el año, mes, día; quizás referirse al año 20 desde que Augusto fue llamado emperador… por tanto, en el año 7 antes de Cristo. O podría haber dicho, el año 29 del reino del rey Herodes y tendríamos el año exacto de la encarnación del Hijo de Dios. En cambio, aquí se dice: “En el sexto mes”. Lo anterior era la cronología de la historia de este mundo, la historia de los hombres, pero ahora comienza una nueva historia.
El sexto mes hace referencia a cuando el ángel Gabriel anunció a Zacarías que el seno estéril de Isabel daría a luz al precursor, el Bautista. Por tanto, este sexto mes dice mucho desde el punto de vista teológico y muy poco del punto de vista histórico. Este sexto mes señala el inicio de la realización de las promesas de Dios. Por tanto, tenemos una historia de los hombres, pero aquí comienza la historia de Dios, la historia de la salvación, la historia de los gestos de la manifestación de la máxima revelación de su amor. Ha comenzado, pues, el tiempo nuevo, el tiempo del cumplimiento de las promesas. Esto referente al tiempo.
El lugar: Nazaret es una aldea minúscula, tanto que no se menciona en el Antiguo Testamento. A mi espalda ven una foto de hace 150 años. En el centro está la iglesia franciscana del 1700 que ya no existe. Ha sido sustituida por la basílica que conocemos muy bien por las fotos. Pero ven sobre el fondo esas montañas que forman el anfiteatro en torno a Nazaret, que surgía al centro de aquellas montañas.
Y en esas montañas estaban los campos de cultivo de los agricultores, de los campesinos de Nazaret. Esta aldea insignificante ya había sido habitada desde el 2000 A.C. Hay restos arqueológicos—la cerámica de aquel tiempo. Luego, desde el 600 en adelante había estado abandonada durante cuatro siglos. Nadie habitó allí. Crecieron las malezas, los espinos. Solamente hacia el 200 A.C. comenzó de nuevo a ser habitada. Comprendemos, pues, como nadie la tomaba en consideración. Habitada por gente sencilla, poco instruidas… unas 150 personas.
Quedaba fuera de las rutas comerciales importantes, especialmente esas que saliendo de Damasco llegaban a las playas del Mediterráneo: Cesárea, Jafa. Recordemos también lo que respondió Natanael a Felipe que era muy entusiasta: “¿Puede salir algo bueno de Nazaret?” (Jn 1,16).
Luego: Galilea. Galilea no es Judea. Judea era la región donde habitaba la gente pura. La Galilea estaba habitada de gente infiel, semi pagana, despreciada por los habitantes de Jerusalén. Dios no mira a los lugares importantes, a la ciudad de Jerusalén, sino que se fija en una aldea insignificante. El tiempo no es el de la historia de los grandes de este mundo sino de la historia de Dios. Y nosotros hoy estamos invitados a hacer nuestras opciones: ¿En qué historia quieres hacerte grande? ¿En las fechas de César Augusto, de la fundación de Roma, de Herodes el Grande o deseas ser importante en la nueva historia?
La manera de ser grande es distinta y debemos responder a esta pulsión que Dios ha puesto dentro de nosotros mismos de ‘ser importante’. Se puede ser importante según la historia de los grandes de este mundo, que son los criminales y violentos o ser grande según la luz que viene del Hijo de Dios, el hijo de la virgen María. Las opciones de Dios son las cosas pequeñas de este mundo: el seno estéril de Isabel, que dio inicio a la realización de las promesas de Dios.
Luego vemos a una virgen. Un ángel se presentó “a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María”. Se insiste dos veces sobre esta condición de María. La virginidad biológica esta fuera de discusión. El nacimiento virginal del Hijo de Dios está fuera de discusión. La Iglesia siempre ha creído en esta señal, en este gesto creador de Dios que ha querido dar la señal que ha entrado en el mundo el Hijo Unigénito del Altísimo, del Padre del cielo. El término ‘virgen’ que emplea el evangelista Lucas no tiene solamente el significado biológico.
Más que eso, al evangelista le interesa el significado bíblico de `virgen’, porque en el contexto del Antiguo Medio Oriente la virginidad no era apreciada, era la maternidad la que daba importancia a la mujer. De hecho, debemos tener presente otra cosa para entender el mensaje del evangelista. Israel era llamada ‘virgen’. ¿Cuándo es que Israel (que es femenino) fue llamada ‘virgen’? No cuando era gloriosa, aplaudida por todos, cuando era fuerte, cuando se interesaban por ella los pueblos vecinos respetándola… NO. Sino cuando era humillada, cuando no contaba para nada era llamada ‘virgen’, porque la virgen no da vida si no se une al esposo.
Aquí les cito algunos textos de los profetas que el evangelista alude claramente. Por ejemplo, Jeremías el cual dice: “Si nuestras culpas nos acusan, obra, Señor, por tu Nombre, porque son muchas nuestras apostasías, hemos pecado contra ti, virgen Israel, salvador en el peligro…” (Jer 14,7-8). “Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: fallecidos de hambre” (Jer 14,18). A esto es reducida la virgen Israel. Una mujer que permanecía virgen durante toda la vida era despreciada porque significaba que era incapaz de dar vida. Nadie la tenía en consideración. Cuando se dice ‘virgen Israel’ quiere decir que está reducida a la destrucción, que ha sido humillada. Otra vez Jeremías: “La virgen Israel ha cometido algo horripilante” (Jer 18,13). Luego las lamentaciones de Jeremías: “Con qué te compararéJerusalén, cómo podré consolarte, virgen hija de Sion, tu ruina es grande como el mar” (Lam 2,13). Luego la promesa que hace Jeremías: “Será edificada de nuevo, virgen Israel; prenderás de nuevo tus tambores y avanzarás danzando” (Jer 31,4).
Cuando el evangelista insiste sobre este aspecto de la virginidad de María, no se refiere principalmente a la virginidad biológica. No fue a vivir junto a José; era virgen y concibió siendo virgen, pero aquí se trata de otra virginidad, como la esterilidad del seno de Isabelindica la condición de la humanidad, aquí indica la situación de un pueblo entero que, si no encuentra a su esposo, el único, que es el Señor, permanece estéril, no da vida.
De hecho, María, cuando proclama su ‘Magnificat’ dirá: “Ha mirado la humildad de su sierva” … Israel… y ha hecho en ella grandes cosas el que es grande y poderoso. No es la belleza lo que lo ha atraído, sino su fragilidad, su humillación, su debilidad, su nulidad… y es Él el que hace cosas grandes. Este es un mensaje importante porque la mirada de Dios se vuelve hacia la humanidad pobre, pero que Él enriquece con su amor, la colma de vida porque Él la ama. Y diré que la hija de Sion viene a ser en María un símbolo porque asume el rostro de una mujer, una virgen: María. Y en María se realizan todas las profecías que habían sido hechas a la virgen Israel.
Luego se indica en nombre de la joven por el cual era conocida por todos en Nazaret. Es una de las muchas ‘Miriam’. Lo sabemos porque se citan varias veces en el Evangelio. Se trataba de un nombre muy común. Sabemos que los nombres tienen su tiempo y en aquel tiempo todas las familias tenían una niña que se llamaba ‘Miriam’: María de Mágdala, María de Betania, María de Santiago… todas mencionadas en el Evangelio.
Y existe otra razón: se llamaba ‘Miriam’ la favorida del hombre famoso de aquel tiempo, Herodes: ‘Mariame’. El significado del nombre ‘María’ viene de la raíz ‘rumram’ que significa ‘elevada’, ‘princesa’. Un nombre apto para la madre de Jesús. Las palabras del ángel: “Alégrate, amada del Señor”. Este nombre junto con todas las otras expresiones que utiliza el evangelista: “El Señor está contigo”, “no temas” son todas expresiones que el ángel no es que fuera al paraíso antes de hablar con María.
El evangelista ha puesto en la boca del ángel palabras tomadas de los profetas del Antiguo Testamento. Es muy importante, especialmente, este ‘Alégrate’ porque Χαῖρε ‘Jaire’ en griego, שלום ‘Roni’ en hebreo, se emplea siempre solamente para la virgen Israel. Es a ella a quien se dirige esta invitación de estallar de alegría. Especialmente son dos grandes profetas, Sofonías y Zacarías. Así dice Sofonías: ¡Grita, ciudad de Sión; lanza vítores, Israel;festéjalo exultante, hija de Jerusalén. El Señor, tu Dios, es dentro de ti un soldado victoriosoque goza y se alegra contigo, renovando su amor, se llena de júbilo por ti” (Sof 3,14.17). Y luego Zacarías: “Alégrate, exulta hija de Sión” (Zac 2,11), “Alégrate ciudad de Sión, grita de júbilo Jerusalén” (Zac 9,9).
Digamos claramente quién era esta ‘hija de Sión’: era aquel vecindario que estaba en la parte norte de Jerusalén. Apareció en el siglo séptimo, cuando se ubicaron allí los refugiados que se habían escapado de Samaría, durante la invasión asiria, y fueron recibidos en Jerusalén por Ezequías, rey de Israel. Había ampliado la ciudad, pero ésta era la parte más pobre y este barrio era llamada la ‘hija de Jerusalén’. Y es a este barrio pobre que los profetas habían dirigido la invitación: “Alégrate, mira a tu rey que está llegando: justo, victorioso, humilde,cabalgando un burro… destruirá los carros de Efraín” (Zac 9,9-10).
Estas son todas las promesas a donde vendrá en Señor: en el seno de esta virgen despreciada que es Sión. Retomando este oráculo, puesto en la boca de Gabriel, el mensajero celeste dirige este saludo no solamente a María, sino a todo Israel y a través de Israel este saludo es para toda la humanidad. Reflexionemos cuál era la historia de la humanidad: historia de violencia, de agresiones, de crímenes.
Una humanidad que debería ser odiada por Dios, en vez, después de todo lo que ha sucedido, Dios le devuelve a la humanidad solamente este saludo: Alégrate… no porque seas hermosa, sino porque eres amada por Dios y sabemos que el amor produce vida cuando el esposo —que es Dios— encuentra un seno que lo recibe, que es la humanidad, que es Maríaque representa la condición de toda la humanidad. La humanidad es amada por Dios. “Al oírlo, María quedó desconcertada y se preguntaba qué clase de saludo era aquél”. Quedó desconcertada no por la visión, sino por la palabra.
Zacarías había quedado turbado por la visión, pero no María. La palabra que hace referencia a su rol y ella no entiende a qué misión la está llamando Dios. “No temas”. Esta expresión se dirige a las personas que son llamadas para una tarea muy difícil y muy importante en el Antiguo Testamento. El Señor le dice: “No temas, María, que gozas del favor de Dios”. “Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús”. Es interesante la palabra que engendra al Hijo de Dios en María. “Lo llamarás Jesús”. Sabemos que en Israel el nombre de Dios era impronunciable. Ahora el Hijo de Dios, el Dios-con-nosotros tiene un nombre. Y todos sabemos lo que significa: ‘el que salva’ – ‘Joshuá’.
En el Antiguo Testamento el sujeto de este verbo ‘salvar’ es siempre Dios o su mediador.El nombre que identifica al hijo de María es ‘el que salva’. Este es su identidad. No viene para juzgar o condenar, solo para salvar. Y luego el ángel presenta al niño: “Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo”. Este nombre: ‘Altísimo’ ‘Elión’, aparece 32 veces para indicar a Dios: Dios que es grande, que está elevado. Moisés proclamaba: “Nuestro Dios es más grande que todos los dioces” (Ex 18,11). Moisés decía a los israelitas: “El Señor, el Dios de ustedes, es el Dios de dioces, el Señor de los señores, un Dios grande, fuerte, terrible, Dios altísimo, grandísimo, admirable, tiene una potencia invencible” (Deut 10,17). ¿Qué significa este nombre cuando luego lo vemos realizado…? No lo que la gente se imaginaba, sino como lo vemos encarnado en la imagen perfecta del Altísimo.
Lo leemos en la Misa de Medianoche de navidad en la carta de Tito: Apareció la grandeza de Dios en un niño que tiene necesidad de las caricias de una madre de 14 años… Este es nuestro Dios. Cuando nos imaginamos a este Dios, altísimo, lejano, que se enoja con la humanidad. No la vemos reproducida en el hijo de María esta imagen que nos hemos inventado. Cuando pensamos en el Altísimo, no es que Él se humilla porque nosotros somos miserables, sino que está arriba para ver bien y mejor y necesita de sus hijos. Este es el Altísimo. En mi tierra tenemos una expresión muy especial; cuando la gente se encontraba en situaciones muy dramáticas invocaban a Dios de esta manera: “Señor, mira hacia abajo, y mira bien abajo, tú que eres el Altísimo, el que estás arriba”. Es una expresión muy conmovedora empleada por los pobres de la tierra. “El Señor Dios le dará el trono de David, su padre”.
Realizará la profecía de Natán que le dijo a David: ‘Tu reino será eterno’. Lo que Natán entendió y lo que David comprendió no nos interesa, sino lo que estaba en la mente de Dios era en nuevo reino. No el reino de los grandes de este mundo que se imponen con la violencia y que dominan a los más débiles, sino que será el reino que invertirá todo. Y cuando nace el reino nuevo, cuando se inviertan los reinos de este mundo, los que antes eran grandes, son ahora pequeños, y los pequeños grandes. El que tenía razón ahora estaba equivocado y el que estaba equivocado ahora tiene razón. El que era pequeño, ahora es grande, y el que estaba en prisión va al trono. Todo invertido.
Con el hijo de María inicia un reino completamente diverso: el reino del amor, el reino del servicio, el reino del que entrega la vida, no del que destruye la vida de los demás. “Y su reino no tendrá fin”. “María respondió al ángel: ¿Cómo sucederá eso…?”. No como Zacarías que piensa que sea imposible que el seno de Isabel sea fecundo. María solamente pregunta ‘cómo’, qué debo hacer, cómo me debo comportar. Si se le hubiese dicho que tendría un hijo con José… San Agustín dice que se ha inventado la historia de la virginidad de María… que es absurdo… que sería extraño que para mantener la virginidad María fuera a desposarse con José. Tendría que haber ido a una comunidad como la de los Esenios…NO.
Se había desposado para tener familia. El ‘voto de virginidad’ de María es algo inventadoque no tiene ningún sentido. María quiere saber cómo debe comportarse, qué se espera de ella, “Dios, ¿cuál es mi misión?’. El ángel le dirá: tu hijo no será el producto de la dinastía davídica. Se introducirá en el mundo un acto creador de Dios para mostrar que tu hijo es un don total del cielo. María es el modelo de la obediencia a Dios. Una obediencia realmente humana. No una obediencia ciega que responde sin haber comprendido; NO, primero quiere comprender. Recordemos el caso de los dos hijos: uno que dice inmediatamente SÍ porque no ha comprendido; en cambio, el otro dice: NO, porque antes quiere comprender. María no dice NO. Dice simplemente: ‘Hazme entender cómo me debo comportar’. El ángel le explica: será obra de Espíritu Santo.
Cuando decimos: ‘de Espíritu Santo’ significa la fuerza creadora y vivificante de Dios. La misma fuerza creadora que aparece al principio del mundo. El Espíritu que aleteaba sobre las aguas. “El que nacerá de ti será llamado santo, hijo de Dios”. Luego el ángel hace alusión a Isabel. Le da una señal: “Mira, también tu pariente Isabel ha concebido en su vejez, y la que se consideraba estéril está ya de seis meses. Pues nada es imposible para Dios”. También esto es una alusión al libro del Génesis cuando los tres ángeles le dicen a Sara y Abrahán: “Nada es imposible para Dios”.
Vemos, pues, que esta página de Lucas está compuesta con todas estas alusiones al Antiguo Testamento. Una página compuesta después de la Pascua, porque es después de la Pascua que la comunidad cristiana ha comprendido la identidad del hijo de María. La respuesta de María: “Aquí estoy”. Esta expresión, ‘inení’ en hebreo aparece en la biblia 178 veces. La encontramos en la boca de todos los siervos de Dios, aquellos que ante la llamada de Dios responden: estoy dispuesto… ‘ecomí’. Abrahán—cuando Dios lo llama: Abrahán, Abrahán, responde ‘inení – econí’. Lo que quieres de mí estoy dispuesto a hacerlo.
Quiero terminar diciendo que este ‘inení – econí’ lo encontramos nada menos que en la boca de Dios. El profeta Isaías dice: “Cuando invoques al Señor, el Señor te responde ‘econí’porque Él es el que dice ‘inení’ estoy aquí para servirte. El Hijo de Dios vino al mundo para decirnos quién es realmente Dios. Es aquel que no se hace servir de la gente, sino que vino a mostrar que es el servidor del hombre. Lo ama tanto que está dispuesto a todo para hacerlo feliz.
Les deseo a todos un buen Domingo y una buena preparación para recibir la luz que viene del cielo en la Navidad.
