Isaías
Capítulo 55
Alianza del Señor
¡Atención, sedientos!,
vengan por agua;
también los que no tienen dinero: vengan,
compren trigo, coman sin pagar,
vino y leche gratis.
¿Por qué gastan dinero en lo que no alimenta?, ¿y el salario en lo que no deja satisfecho? Escúchenme atentos, y comerán bien, se deleitarán con platos sustanciosos.
Presten atención y vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes alianza perpetua, la promesa que aseguré a David:
a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones;
tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti: por el Señor, tu Dios; por el Santo de Israel, que te honra.
La Palabra del Señor
Busquen al Señor
mientras se deje encontrar,
llámenlo mientras esté cerca;
que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis planes no son sus planes, sus caminos no son mis caminos –oráculo del Señor–.
Como el cielo está por encima de la tierra, mis caminos están por encima de los suyos y mis planes de sus planes.
Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé semilla al sembrador y pan para comer,
así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.
Epílogo: Salida de Babilonia
Saldrán con alegría,
los llevarán seguros:
montes y colinas
romperán a cantar ante ustedes
y aplaudirán los árboles silvestres.
En vez de espinos, crecerá el ciprés; en vez de ortigas, el arrayán: serán el renombre del Señor y monumento perpetuo, indestructible.

Comentarios
Alianza del Señor.
Dios invita a los exiliados en Babilonia a volver y a participar en un banquete que Él mismo preparará para sellar una alianza eterna (2-3; cfr. Éx 24,9-11). En el libro de Proverbios, la Sabiduría personificada también hace una invitación similar (Prov 9,1-6). La profecía hecha a la casa de David se cumplirá (cfr. 2 Sm 7). La nación persa es el pueblo que, sin conocer al «Santo de Israel», le concede la libertad.
La Palabra del Señor.
El profeta interviene en los vv. 6-7 para exhortar a los exiliados a responder a la invitación del Señor en el tiempo oportuno. La misericordia de Dios tiene caminos y modos que son misteriosos para nosotros (8-9), y su palabra es eficaz; tiene el poder de generar vida, alimentar, sustentar y renovar la creación (10-11).
Epílogo: salida de Babilonia.
Estos dos versículos finales concluyen todo el llamado «Libro de la Consolación», dejando en la mente de los oyentes las imágenes del retorno o del nuevo Éxodo (cfr. 43,19; 44,3s).