Isaías
Capítulo 18
Contra el reino de Nubia
¡Ay del país del zumbido de alas, más allá de los ríos de Nubia,
que envía correos por el mar, en canoas de junco sobre las aguas! Corran, mensajeros ligeros, al pueblo esbelto de piel bronceada, a la gente temida de cercanos y lejanos, al pueblo vigoroso y dominador, cuya tierra surcan canales.
Habitantes del mundo, moradores de la tierra, al alzarse la bandera en los montes, observen; al sonar la trompeta, escuchen,
que esto me ha dicho el Señor: Desde mi morada yo contemplo sereno, como el ardor deslumbrante del día, como nube de rocío en el calor de la cosecha.
Porque antes de la vendimia, concluida la floración, cuando la flor se convierta en racimo que va madurando, cortará los zarcillos con la podadora, arrancará y arrojará los sarmientos,
y juntos serán abandonados a los buitres del monte y a las fieras salvajes: los buitres veranean sobre ellos, sobre ellos invernan las fieras salvajes.
Entonces traerá tributo al Señor Todopoderoso el pueblo esbelto, de piel bronceada, la gente temida de cercanos y lejanos, el pueblo vigoroso y dominador, cuya tierra surcan canales, al lugar dedicado al Señor Todopoderoso, al Monte Sión. Él les da un grito, y huyen lejos, empujados como paja del monte por el viento, como la flor del cardo por el vendaval. Al atardecer se presenta el espanto, antes de amanecer ya no existen. Tal es el destino de los que nos saquean, la suerte de los que nos despojan.

Comentarios
Contra el reino de Nubia.
A Etiopía se le denominaba Kush, pero aquí se refiere propiamente a Egipto, que por esta época estaba gobernado por una dinastía etíope. Desde allí habían enviado mensajeros y embajadores a Judá para proponer una coalición contra Asiria. El profeta los invita a regresar y, al mismo tiempo, les predice la invasión de la que aquel país será víctima. En efecto, así sucedió a mediados del s. VII a. C. El oráculo concluye con un anuncio sobre la conversión de los etíopes.