Isaías
Capítulo 4
Las viudas de Jerusalén
Aquel día, siete mujeres agarrarán a un solo hombre, diciéndole: Comeremos de nuestro pan, nos vestiremos con nuestra ropa; danos sólo tu apellido, quita nuestra deshonra.
Aquel día, el retoño del Señor será joya y gloria, y el fruto del país, honor y ornamento para los sobrevivientes de Israel.
A los que queden en Sión, a los restantes en Jerusalén, los llamarán santos: los inscritos en Jerusalén entre los vivos.
Cuando lave el Señor la suciedad de las mujeres de Sión y limpie la sangre dentro de Jerusalén, con un viento justiciero, con un soplo abrasador,
creará el Señor en todo el recinto del Monte Sión y su asamblea una nube de día, un humo brillante, un fuego llameante de noche. Toldo y tabernáculo cubrirán su gloria:
de día serán sombra contra el calor, reparo en el aguacero, refugio en la tempestad.

Comentarios
Las viudas de Jerusalén.
El v. 1 está conectado con el castigo y la vergüenza que las mujeres vanidosas tendrán que soportar ante la escasez de hombres por la guerra. El siguiente versículo anuncia la acción salvadora de Dios: el vástago del Señor, como en Jr 23,5, se refiere al Mesías davídico que vendrá a reinar sobre «los santos», el resto del pueblo que el Señor purificará. El Templo de Jerusalén gozará otra vez de la presencia de la gloria de Dios (5-6).