Isaías
Capítulo 61
Misión del profeta
El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar una buena noticia
a los que sufren, para vendar
los corazones desgarrados,
para proclamar la liberación a los cautivos
y a los prisioneros la libertad,
para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios; para consolar a los afligidos;
para cambiar su ceniza en corona, su luto en perfume de fiesta, su abatimiento en traje de gala. Los llamarán Robles del Justo, plantados por el Señor, para su gloria.
Restauración
Reconstruirán las viejas ruinas,
levantarán los antiguos escombros;
renovarán las ciudades en ruinas,
los escombros de muchas generaciones.
Se presentarán extranjeros a pastorear sus rebaños, y forasteros serán sus labradores y viñadores.
Ustedes se llamarán Sacerdotes del Señor, dirán de ustedes: Ministros de nuestro Dios. Comerán la opulencia de los pueblos, y tomarán posesión de sus riquezas.
A cambio de su vergüenza e insultos, ellos obtendrán una porción doble; poseerán el doble en su país, y gozarán de alegría perpetua.
Porque yo, el Señor, amo la justicia, detesto la rapiña y el crimen. Les daré su salario fielmente y haré con ellos una alianza perpetua.
Su descendencia será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Quienes los vean reconocerán que son la descendencia que bendijo el Señor.
La nueva Jerusalén
Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone la corona
o novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace germinar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y su fama frente a todos los pueblos.

Comentarios
Misión del profeta.
La unción en la Biblia implica siempre una misión. El Señor envía a su ungido a anunciar el año de gracia. Este año, teóricamente, debía celebrarse cada 50 años, otorgando libertad a los esclavos, devolviendo las tierras a sus antiguos poseedores y perdonando las deudas. Los pobres campesinos eran víctimas de las inclemencias del tiempo, de las hambrunas y de los oportunistas, por lo que muchas veces terminaban sirviendo como esclavos. El año de gracia se usa como metáfora de la salvación y restauración del pueblo que Dios obrará (cfr. Lc 4, 18-19).
Restauración.
Esta restauración implica una renovación que genera una identidad y una misión totalmente nuevas. Ese es el significado del nuevo nombre que el Señor le impone a la ciudad (3). Se trata de un pueblo sacerdotal que ejercerá su ministerio para las naciones (6).
La Nueva Jerusalén.
Este poema recurre al matrimonio como metáfora para expresar la calidad del amor de Dios para con su pueblo (cfr. 62,5). Un amor fiel y comprometido que promete renovar la alegría de la alianza (5). La sostenibilidad de la agricultura asegura la paz (8-9).