Sabiduría
Capítulo 14
Otros, al hacerse a la mar, dispuestos a atravesar las encrespadas olas, invocan a un madero más frágil que la embarcación que los transporta.
Ésta la proyectó el afán de lucro y la armó la habilidad técnica;
pero es tu providencia quien la guía, Padre, tú trazaste un camino en el mismo mar y una senda segura entre las olas,
demostrando que puedes salvar de todo riesgo, para que se embarquen aun los inexpertos.
No quieres que sean inútiles las obras de tu Sabiduría; por eso los hombres confían sus vidas a un madero insignificante, y cruzando el oleaje en una balsa, llegan sanos y salvos.
En efecto, cuando al principio perecieron los soberbios gigantes, la esperanza del mundo se refugió en una balsa, que, guiada por tu mano, transmitió la semilla de la vida a los siglos.
Bendita la madera que se emplea rectamente,
pero maldito el ídolo hecho por manos humanas y quien lo hizo; éste por haberlo fabricado, aquél porque, siendo corruptible, fue considerado dios.
Porque Dios aborrece igualmente al impío y su impiedad;
también la obra será castigada con su autor.
También a los ídolos de los gentiles se les pedirá cuenta por esto: porque, entre las criaturas de Dios, se han convertido en algo detestable, tropiezo para las almas de los hombres y trampa para los pies de los necios.
Origen de la idolatría: la desgracia y el poder
El principio de la inmoralidad arranca de proyectar ídolos, y su invención trajo la corrupción de la vida.
Porque ni existían desde el principio ni existirán eternamente;
en efecto, entraron en el mundo por la vanidad de los hombres, y por eso tienen marcado un fin repentino.
Un padre, desconsolado por un luto prematuro, hace una imagen del hijo difunto, y al que antes era un hombre muerto, ahora lo venera como un dios e instituye misterios e iniciaciones para sus subordinados;
más tarde, con el tiempo, esta impía costumbre se arraiga y se observa como ley.
También por decreto de los soberanos se daba culto a sus estatuas; como los hombres, viviendo lejos, no podían venerarlos en persona, representaron a la persona remota haciendo una imagen visible del rey venerado, así, mediante esta diligencia, se adulaba al ausente como si estuviera presente.
Luego la ambición del artista, promovió este culto, atrayendo aun a los que lo ignoraban;
en efecto, queriendo tal vez halagar al potentado, exageró con arte la belleza de la imagen,
y la gente, atraída por el encanto de la obra, juzga ahora digno de adoración al que poco antes veneraba como hombre.
Este hecho resultó una trampa para el mundo: ya que los hombres, bajo el yugo de la desgracia y del poder, impusieron el nombre incomunicable a la piedra y al leño.
Consecuencias de la idolatría
Pero no les bastó equivocarse en el conocimiento de Dios, sino que, metidos en la guerra cruel de la ignorancia, saludan a esos males con el nombre de paz.
En efecto, practican ritos en los que matan a niños, o celebran cultos misteriosos, o realizan locas orgías de extraño ritual,
ya no conservan pura ni la vida ni el matrimonio, sino que unos a otros se acechan para eliminarse o se humillan con sus adulterios.
En todas partes reina la confusión: sangre y crimen, robo y engaño, corrupción, infidelidad, revueltas y falsos juramentos,
confusión de los valores, olvido de la gratitud, contaminación de las almas, perversiones sexuales, desórdenes matrimoniales, adulterio e inmoralidad.
Porque el culto a los ídolos que no son nada es principio, causa y fin de todos los males;
en efecto, o celebran fiestas en las que se pierde el juicio, o profetizan falsedades, o viven en la injusticia, o juran en falso con facilidad;
como confían en ídolos sin vida, no temen que el jurar en falso les ocasione ningún daño.
Será doble la condena que les caiga: por tener una falsa idea de Dios, al estar pendientes de los ídolos, y por jurar contra la verdad y la justicia, despreciando la santidad;

Comentarios
La idolatría.
Se interrumpen los juicios históricos –continuarán en el capítulo 16– y aparece una dura crítica de la idolatría politeísta. Este mensaje sigue siendo plenamente actual. Los ídolos se multiplican en nuestra sociedad –el poder, el dinero, el placer–. Sus consecuencias son evidentes: cinismo, injusticias, destrucción… Al creyente le quedan todavía su tarea de denuncia y la de esperanza.
Ídolos de madera.
La crítica a la idolatría se hace ahora con más fuerza al dirigirse contra las creaciones humanas. Podemos dividir el pasaje así: 1. Introducción (10): más miserables que los adoradores de la naturaleza son los que ponen su esperanza en los ídolos sin vida. 2. Desarrollo (13,11–14,6): se recoge un tema tradicional en la literatura bíblica, la sátira contra el culto a las imágenes (Is 40,19s; 44,9-20; 46,1-7; Jr 10,2-15; Carta de Jeremías; Sal 115,4-8; 135,15-18). En 13,10-19 se enumeran distintos tipos de culto a las imágenes y en 14,7-11 se describe el caso del culto del navegante, lo cual recuerda el episodio del arca de Noé (Gn 6,1-5). 3. Conclusión (14,7-11): se añade que los ídolos serán sometidos a juicio porque inducen a los hombres al mal. No está exenta de actualidad esta crítica a los ídolos hechos por manos humanas. Se pueden constatar casos en contextos tanto religiosos como profanos. El creyente de hoy en día no ha de olvidar que la imagen más real de Dios se encuentra en los hermanos y hermanas más necesitados que le rodean.
Origen de la idolatría: la desgracia y el poder.
El autor critica ahora a las estatuas que representan a los seres humanos. Podemos estructurar este pasaje así: 1. Idea central (12-14): siguiendo la tradición bíblica de emparentar la idolatría con la infidelidad (Éx 34,16; Dt 31,16; Os 2; Dan 3,1-7), el autor afirma que los ídolos son de origen humano y conducen a muchos males. 2. Ejemplos (15-21): veneración de los hijos muertos (15s), como se hacía en Egipto, y divinización de los reyes (17-21). La frescura de algunos textos de la Biblia es a menudo sorprendente. Aquí tenemos un nuevo ejemplo de cómo una composición de hace dos mil años, que critica la idolatría de las imágenes, puede tener aplicación directa en muchos ámbitos de nuestra vida, incluido el religioso. ¿Acaso Dios puede encerrarse en una construcción humana? ¿No son las personas que nos rodean nuestro mejor reflejo?
Consecuencias de la idolatría.
Si en el apartado anterior se mostraba el origen de la idolatría, aquí se exponen sus consecuencias: principio, causa y fin de todos los males (27); se enumeran algunos vicios y se proyecta la situación hacia el futuro: la condena en el juicio final (30s). El tema de la corrupción de costumbres como consecuencia de la idolatría es clásico en los filósofos griegos antiguos y en la Biblia (Lv 18,21; Nm 25; Rom 1,24-32) y manifiesta tanto el ambiente en el que se hallaban inmersos como las reacciones que en ellos provocaban. ¿Cómo reaccionar ante la pérdida de valores humanos? ¿O ante ambientes similares al aquí descritos? Los antiguos creyentes no solo hablaban de los premios futuros, sino que también eran conscientes de la enajenación que todo ello provocaba. El compromiso con la vida de los más indefensos será la bandera que hable de Dios por encima de cualquier forma de egoísmo deshumanizador.