VIGESIMASEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

SIGUIENDO LOS IDEALES DE JESÚS

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, Padre nuestro:
Hemos aceptado gozosamente tu invitación
a seguir a Jesús como discípulos suyos…
Que el Espíritu nos dé sabiduría y fortaleza
para tomar en serio nuestra fe
y para aceptar nuestra misión en la vida
con todas sus consecuencias.
Que el Espíritu Santo nos ayude
a seguir los caminos de Jesús
sin temores ni desalientos,
ya que estamos seguros
de que Jesús nos llevará a ti,
Dios nuestro, Dios de amor,
que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Job 9, 1-12. 14-16

Job sufre en extremo. Sus amigos entienden que ese dolor es castigo de Dios por sus pecados. Job responde que él es inocente y no sabe responder por qué sufre, pero que Dios es sabio y que él solo puede apelar a él para obtener su misericordia.

1

Respuesta de Job a Bildad 1Respondió Job:

2

Sé muy bien que es así: que ante Dios nadie puede declararse inocente.

3

Aunque alguno pretenda discutir con él, no podría responderle de mil veces, una.

4

Sabio de mente, rico de fuerza, ¿quién lo resiste y queda sin castigo?

5

Él desplaza las montañas de improviso y las vuelca con su cólera;

6

estremece la tierra en sus cimientos y sus columnas retiemblan;

7

manda al sol que no brille y guarda bajo sello las estrellas;

8

él solo despliega el cielo y camina sobre las olas del mar;

9

creó la Osa y Orión, las Pléyades y las constelaciones del Sur;

10

hace prodigios incomprensibles, maravillas sin cuento.

11

Si cruza junto a mí, no lo veo, pasa rozándome y no lo siento.

12

Si agarra una presa, ¿quién se la quitará?, ¿quién podrá decirle: ¡Qué estás haciendo!?

14

¡Cuánto menos podré yo replicarle o buscar argumentos contra él!

15

Aunque tuviera yo razón, no recibiría respuesta, tendría que suplicar a mi adversario;

16

aunque lo citara para que me respondiera, no creo que me hiciera caso;

Salmo Responsorial

Salmo 87, 10bc-11. 12-13. 14-15

R. (3a) Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
Todo el día te invoco, Señor,
y tiendo mis manos hacia ti.
¿Harás tú maravillas por los muertos?
¿Se levantarán las sombras para darte gracias?
R. Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
¿Se anuncia en el sepulcro tu lealtad?
¿O tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se conocen tus maravillas en las tinieblas?
¿O tu justicia en el país del olvido?
R. Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
Pero yo te pido ayuda, Señor,
por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
¿Por qué, Señor, me rechazas,
y apartas de mí tu rostro?
R. Señor, que llegue hasta ti mi súplica.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Filipenses 3, 8-9

R. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura,
para ganar a Cristo y vivir unido a él.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 9, 57-62

Jesús se entregó totalmente a su misión y exige de nosotros la misma entrega al Reino de Dios, Reino de justicia y amor; exige eso no solo de sus apóstoles sino también de todos los que lo siguen. Se nos pide un compromiso radical, es decir, que vaya a las raíces en las profundidades de nuestro ser. Y tiene que ser consistente. Se trata de un compromiso y una entrega que no miran atrás, sino que tienen sus ojos puestos en el Señor Jesús.

57

Exigencias del seguimiento 

Mientras iban de camino, uno le dijo:

—Te seguiré adonde vayas.

58

Jesús le contestó:

—Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

59

A otro le dijo:

—Sígueme.

Le contestó:

—[Señor], déjame primero ir a enterrar a mi padre.

60

Le dijo:

—Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el reino de Dios.

61

Otro le dijo:

—Te seguiré, Señor, pero primero déjame despedirme de mi familia.

62

Jesús [le] dijo:

—El que ha puesto la mano en el arado y mira atrás no es apto para el reino de Dios.

Oración de los Fieles

– Por la Iglesia. Para que Cristo, por medio de ella, llegue a ser más visible y reconocido, sobre todo por su voluntad de servir a Dios y a su pueblo con su cariñosa preocupación por los pobres, y por su continua conversión al Evangelio, roguemos al Señor.
– Por todos los cristianos que afirman seguir a Jesús. Para que vivan de verdad sin miedo según las exigencias del Evangelio y den testimonio de Cristo crucificado y resucitado, roguemos al Señor.
– Por todos los que sufren en sus cuerpos y en sus corazones, por los que trabajan por la justicia en el mundo y por la paz entre las gentes. Para que encuentren fortaleza por su unión con Jesucristo muerto y resucitado, roguemos al Señor.

Oración de las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos dones de pan y vino
nos presentamos ante ti
con tu Hijo Jesús,
que se hace alimento de Salvación para nosotros.
Que, como él,
estemos siempre disponibles
a darnos generosamente
y buscar tu voluntad en todo lo que hacemos.
Ayúdanos a seguir a tu Hijo
en sus pruebas y en su gloria
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía nos has iluminado
con la Palabra de sabiduría de tu Hijo
y nos has dado el Pan que nos da fuerza
para seguirlo sin vacilación.
Sigue derramando sobre nosotros
la sabiduría y la fuerza de tu Espíritu,
para que podamos ir con Jesús,
a través del desierto del dolor y de la cruz,
a llevar vida y alegría
a nuestros hermanos en necesidad.
Que podamos darte gloria a ti, nuestro Dios,
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Jesús nos ha dicho hoy: “Sígueme”. Hemos aceptado su invitación. Entonces tenemos que aceptar también las consecuencias del seguimiento. Tenemos que aprender a amar sin fin, a perdonar sin demora, a darnos a nosotros mismos aun cuando no nos sea agradable. Para poder conseguir eso, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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