1

Aquel día el justo estará de pie sin temor delante de los que lo hicieron sufrir y despreciaron sus trabajos.

2

Juicio: para nosotros no salía el sol

Al verlo, se estremecerán de espanto y sorpresa, porque no esperaban que se hubiera salvado;

3

dirán entre sí, arrepentidos, entre sollozos de angustia:

4

Éste es aquél de quien un día nos reíamos con coplas injuriosas, nosotros, insensatos; su vida nos parecía una locura, y su muerte una deshonra.

5

¿Cómo ahora lo cuentan entre los hijos de Dios y comparte la herencia con los santos?

6

Sí, nosotros nos salimos del camino de la verdad, no nos iluminaba la luz de la justicia, para nosotros no salía el sol;

7

nos enredamos en los matorrales de la maldad y la perdición, recorrimos desiertos intransitables, sin reconocer el camino del Señor.

8

¿De qué nos ha servido nuestro orgullo? ¿Qué hemos sacado presumiendo de ricos?

9

Todo aquello pasó como una sombra, como un correo veloz;

10

como nave que surca agitadas aguas, sin que quede rastro de su travesía ni estela de su quilla en las olas;

11

o como pájaro que vuela por el aire sin dejar vestigio de su paso; con su aleteo azota el aire leve, y el aire, hendido por la fuerza estrepitosa de sus alas, queda dividido y luego no queda señal de su ruta;

12

crueles sacrificios de criaturas y banquetes canibalescos de vísceras y sangre humana; a ellos, que practicaban tales ritos,

13

igual nosotros: nacimos y desaparecemos, no dejamos ni una señal de virtud, nos malgastamos en nuestra maldad.

14

Sí, la esperanza del impío es como paja que arrebata el viento; como espuma ligera que la tempestad arrastra; se disipa como humo al viento, pasa como el recuerdo del huésped de un día.

15

Los justos viven eternamente

Los justos viven eternamente, reciben de Dios su recompensa, el Altísimo cuida de ellos.

16

Recibirán la noble corona, la rica diadema de manos del Señor, con su derecha los cubrirá, con su brazo los defenderá.

17

Vestirá la coraza de la justicia

Tomará la armadura de su celo y la creación será un arma para defenderse de sus enemigos;

18

vestirá la coraza de la justicia, se pondrá como casco un juicio insobornable;

19

empuñará como escudo invencible su santidad;

20

afilará la espada de su ira incontenible y el universo peleará a su lado contra los insensatos.

21

Saldrán certeras ráfagas de rayos y como del arco bien tenso de las nubes, volarán hacia el blanco;

22

la catapulta de su ira lanzará espeso pedrisco; las aguas del mar se embravecerán contra ellos, los ríos los inundarán sin piedad;

23

se levantará contra ellos un viento poderoso que los barrerá como un huracán, la iniquidad arrasará toda la tierra y los crímenes derrocarán los tronos de los soberanos.

Comentarios

1:1 - 10:21

Juicio definitivo.

El sabio y el necio son los polos antagónicos de esta primera sección. El primero se reconoce como parte del proyecto de Dios; el segundo, por el contrario, confía exclusivamente en sus propias fuerzas. Para el libro de la Sabiduría, el juicio de Dios caerá implacablemente sobre los malvados como castigo. Dos mil años después, este mensaje sigue siendo actual: conocen a Dios quienes se saben en sus manos, formando parte de su plan, que él estableció desde antiguo.

4:20 - 5:1

Juicio: confusión de los impíos.

Los profetas hablaban de «aquel día…». No solo se referían al futuro, sino también a una esperanza ya presente y a una convicción: las injusticias y el sufrimiento no tienen la última palabra en la historia, Dios camina con su pueblo.

5:2 - 5:14

Juicio: para nosotros no salía el sol.

Tras la preparación del breve apartado anterior, viene la reflexión sobre los impíos en el momento del juicio final –sus propias obras los acusarán y mostrarán el vacío de su comportamien-to–, como contrapartida de lo que encontramos en el capítulo segundo (cfr. Lc 6,20-26). El discurso aparece encuadrado con palabras del narrador (2s. 14) desde la óptica de la esperanza. La salvación o la condenación son asumidas por los textos más tardíos de la Biblia y por la tradición de la Iglesia como una realidad ajena a la historia. He aquí un texto en el que una frase enfoca de manera nueva esta creencia: «para nosotros no salía el sol». La vida del creyente está llena de sentido y felicidad ya en esta tierra.

5:15 - 5:16

Los justos viven eternamente.

Se presenta ahora la contrapartida de la situación anterior, mientras que la recompensa de los impíos es una vida sin sentido; para los justos será la vida eterna junto a Dios (Is 62,11), expresa-da también con imágenes típicas de la Biblia (Prov 4,9; 1 Cor 9,25). La retribución se describe aquí como el reconocimiento de los méritos realizados en la vida y la existencia junto a Dios. Pero ¿acaso no es posible vivir esto mismo en esta tierra? Pues, de lo contrario, ¿no estaremos olvidando aspectos fundamentales de la encarnación de Dios?

5:17 - 5:23

Vestirá la coraza de la justicia.

Se describe aquí el juicio final anunciado por los profetas (Is 28,17; Ez 13,13; 38,22; Ap 8,7; 11,19; 16,21) con términos apocalípticos (Is 24–26; Ez 38s; Am 8,8s). Dios aparece como un guerrero a cuyo lado combate toda la creación. Hay muchos pasajes en la Biblia en los que Dios aparece lleno de venganza e ira contra sus enemigos. ¿Cómo es posible? Normalmente respondemos que se trata de textos de mentalidad arcaica. Pero cabe también otra reflexión: todas las realidades humanas, el amor, el odio, el trabajo, el ocio, etc., pueden estar orientadas hacia Dios; la clave consiste en dejar de lado el egoísmo y en poner en Él el sentido de todas las cosas.


Scroll to Top