1

Ciudades de refugio(Nm 35,9-32) 1Cuando el Señor, tu Dios, haya extirpado a las naciones cuya tierra te dará el Señor, tu Dios, y habites sus ciudades y sus casas,

2

separarás tres ciudades en la tierra que el Señor te dará en posesión.

3

Medirás bien las distancias y dividirás en tres zonas la tierra que el Señor, tu Dios, te dará en herencia, como refugio para los homicidas.

4

 Ley sobre el homicida que pide asilo para salvar su vida:Si uno mata a su prójimo sin querer, sin estar enemistado con él:

5

 por ejemplo, uno sale con su prójimo al bosque a cortar leña, y al blandir el hacha para cortar la leña, el hierro se escapa del mango, alcanza al prójimo y lo mata, ese recibirá asilo en una de dichas ciudades y salvará la vida.

6

 No sea que el vengador de la sangre lo persiga enfurecido, le dé alcance, porque el camino es largo, y lo mate sin motivo suficiente, porque el homicida no estaba enemistado con el otro.

7

 Por eso yo te mando: Separa tres ciudades.

8

 Si el Señor, tu Dios, ensancha tus fronteras, como juró a tus padres, y te da toda la tierra que prometió dar a tus padres

9

 –si pones por obra este precepto que yo te mando hoy amando al Señor, tu Dios, y siguiendo sus caminos toda la vida–, añadirás otras tres ciudades a las anteriores.

10

 Para que no se derrame sangre inocente en la tierra que el Señor, tu Dios, va a darte en herencia y no recaiga sobre ti un homicidio.

11

 Pero si uno que odia a su prójimo se pone al acecho, lo ataca, lo hiere de muerte y después busca asilo en una de esas ciudades,

12

 los ancianos de dicha ciudad lo mandarán sacar de allí y lo entregarán al vengador de la sangre para que muera.

13

 No tengas piedad de él; así extirparás de Israel el homicidio y te irá bien.

14

 No correrás los mojones que marcan los límites de la propiedad de tu prójimo, plantados por los mayores en el patrimonio que heredes, en la tierra que el Señor, tu Dios, va a darte en posesión.

15

Ley sobre los testigos15 No es válido el testimonio de uno solo contra nadie, en cualquier caso de pecado, culpa o delito. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se podrá fallar una causa.

16

 Si se presenta contra alguien un testigo de mala fe acusándolo de rebelión,

17

 las dos partes comparecerán ante el Señor, ante los sacerdotes y jueces que estén en funciones entonces,

18

 y los jueces investigarán a fondo; si resulta que el testigo es falso y que ha calumniado a su hermano,

19

 le harán a él lo que él intentaba hacer a su hermano, y así extirparás de ti la maldad,

20

 y los demás escarmentarán al enterarse y no volverán a cometer maldad semejante entre los tuyos.

21

 No tengas piedad de él: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

Comentarios

19:1 - 19:14

Ciudades de refugio.

Más allá de la mera protección de la vida de quien había asesinado a otro de manera involuntaria, esta ley, como la encontramos en Nm 35,9-28 y Jos 20,1-9, busca, en especial, salir al paso de la violencia extrema y del derramamiento de sangre ocasionados por cualquier lesión, voluntaria o involuntaria. Israel no estuvo exento de estos excesos y tuvo que haber derramado mucha sangre por cualquier perjuicio, por leve que fuera. La misma Biblia denuncia y condena ese comportamiento (cfr. Gn 4,23s). De ahí, entonces, la necesidad de crear un espacio en el cual la vida de un homicida o agresor involuntario estuviera protegida y asegurada (1-10); sin embargo, ni estas ciudades ni ningún otro lugar podían servir de refugio al agresor intencional: tenía que pagar con su vida el derramamiento de sangre de su víctima (11-13).
El versículo 14 prohíbe el desplazamiento de los linderos de la propiedad. Aparentemente, no guarda relación con la ley sobre las ciudades de refugio y su objetivo; sin em-bargo, es perfectamente lógico que, en el contexto de una ley que busca ante todo proteger la vida, se prohíba expresamente atentar contra aquello que proporciona la vida y el sustento al prójimo: su tierra, su heredad. Al parecer, en alguna época fue una práctica común en Israel: los insaciables terratenientes hacían de todo para acaparar la tierra de los más pobres. El mismo libro de Reyes nos presenta un caso que ilustra perfectamente ese comportamiento que la Biblia repudia: la viña de Nabot (cfr. 1 Re 21,1-19).

19:15 - 19:21

Ley sobre los testigos.

En una sociedad en decadencia, es posible encontrar todo tipo de trampas y artimañas que, en el fondo, constituyen la manera en que se amenaza y se atenta contra la vida y los bienes de las personas. Uno de esos síntomas de falta de respeto y amenaza contra la vida es, precisamente, la delación: delatar o denunciar a alguien con el propósito de hacerlo desapa-recer y, de ese modo, quedarse con sus bienes. Tampoco Israel estuvo exento de este flagelo; por eso, la corriente deuteronomista (D), preocupada por la justicia y la vida, establece esta ley que busca proteger la vida y evitar abusos en las denuncias y acusaciones.


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